viernes, 21 de febrero de 2020

SUPERSISTER PROJEKT 2019: el retorno en reversa de una vieja magia progresiva neerlandesa

Supersister Projekt 2019 - Retsis Repus

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace infinitamente hablar en tiempo presente de SUPERSISTER, o más exactamente, del ensamble SUPERSISTER PROJEKT 2019: esta entidad dirigida por el teclista-vocalista y principal compositor de toda la vida de SUPERSISTER Robert Jan Stips ha publicado hace poco el disco “Retsis Repus”, más exactamente, en el 5 de abril pasado, por vía del sello SOSS Music. La edición tiene lugar tanto en formato de vinilo como de CD. El mencionado Stips está a cargo de organizar la logística musical sobre la que se funda esta resurrección del paradigma de SUPERSISTER, haciéndose acompañar por una nutrido y variable corte de colaboradores. En un par de temas añade sus intervenciones otro teclista que responde al nombre de Peter Calicher, mientras que el rol de bajista está repartido entre Bart Wijtman y Rinus Gerritsen, y el de baterista se alterna entre Cesar Zuiderwijk, Leon Klaasse, Marco Vrolijk, Rob Kloet y Rob Wijtman. También hay un dueto de trombonistas conformado por Junior Huigen y Bart van Gorp, además de partes de violín en varios temas que, ora están a cargo de Marieke Brokamp, ora a cargo de Thijs Kramer. Adicionalmente, hay contribuciones vocales ocasionales a cargo de Henk Hofstede y Joke Geraets en las piezas primera y penúltima del disco. La existencia de este ítem nos tiene especialmente encandilados pues, debemos confesar, SUPERSISTER es nuestra banda favorita de toda la historia y todas las vertientes de la música progresiva neerlandesa de ayer y hoy. Esperemos que esta inclinación no afecte a la claridad conceptual que pretendemos tener a la hora de detallar el repertorio contenido en este disco, cosa que efectivamente haremos a continuación.

Supersister Projekt 2019 - Retsis Repus

Durando poco menos de 3 ½ minutos, ‘Memories Are New IV’ abre el disco con un aire etéreo que se deja arropar por vibraciones sombrías mientras su aureola se despliega a través de una grácil ambientación de serena diablura. Aquí tenemos una frontal resurrección de la faceta más introspectiva de la esencia histórica de SUPERSISTER, tal vez sazonada con algunos matices a lo TORTOISE…. E incluso algunas coincidencias con el clásico primer disco de los inmortales HENRY COW. ‘I Am You Are Me / Transmitter’ sigue a continuación para exhibir el primer ejercicio de frontal agilidad musical del disco, muy a tono con el vitalismo humorístico cuyo señorío esencial le prohíbe volverse burdo o chocante. El motif desarrollado por el piano es simple y sencillamente delicioso, así como también lo es el armazón rítmico, agitado majestuosamente por la exuberante labor del baterista a través del complejo groove en curso. Los sucesivos solos de sintetizador y órgano que emergen durante el intermedio instrumental ornamentan el cuerpo central con imponente prestancia. ¡Qué tema tan genial! Tras la miniatura de tres cuartos de minuto titulada ‘Sister Talk 1’ emerge la pieza más extensa del disco, la cual se titula ‘For You And Nobody Else’ y ocupa un espacio de casi 8 minutos enteros. ‘Sister Talk 1’ consiste básicamente en un breve nocturno de teclado que emana pequeños chispazos de colorido introspectivo. Por su parte, ‘For You And Nobody Else’se enfila hacia un despliegue de suntuosos pasajes sonoros, siendo así que el rol de los arreglos de cuerdas y de trombones resulta crucial a la hora de enfatizar el fulgor de los pasajes explícitamente resplandecientes. También hay un interludio de talante introspectivo que nos toma de sorpresa por la manera tan abrupta en que impone su presencia, pero ahí está el truco, en cumplir con la función de realzar la agilidad de la siguiente sección. Otro momento de chispazos introspectivos entra a tallar, lo cual nos pone en autos sobre el dinamismo bipolar en torno al que se arma la ingeniería de esta pieza. Una mención especial debe ir para el último interludio orquestal, el cual contiene unas sublimes capas de cuerdas al más puro estilo impresionista. Hasta ahora, éste y ‘I Am You Are Me / Transmitter’ se destacan como férreos cénits de lo que va del repertorio.

Supersister Projekt 2019 - Retsis Repus         Supersister Projekt 2019 - Retsis Repus

‘Max Eco’, el quinto tema del álbum, perpetúa los estándares más saltarines de la tradición de SUPERSISTER, aunque esta vez con un aire más contemporáneo, siendo así que su esquema jazz-progresivo se engarza muy naturalmente con los paradigmas de otros grupos como HOMUNCULUS RES o FORGAS BAND PHENOMENA. Se trata de una pieza con mucho gancho a pesar de lo “raro” que pueda sonar su desarrollo temático, y es una pena que no se prolongué más de los 3 minutos justos que Stips tuvo a bien concederle, pero bueno, el disco tiene que continuar y ya de por sí logra concretar su lugar como uno de los varios puntos culminantes del repertorio. ‘Hope To See You There Again’ varía totalmente de registro sumergiéndose en un clima ensoñador y distante que, en buena medida, se inserta en el paradigma del nu-jazz (vuelve a emerger el factor de fraternidad sónica con TORTOISE). Los cósmicos manteos de sintetizador, los oscilantes parajes de las cuerdas y los distantes arreglos vocales que surgen en algún momento apuntan hacia el armazón de un suave juego de psicodelia lánguida y enigmática ‘Yellow Days’ agiliza un poco más las cosas mientras se mantiene firme en un clima moderadamente introspectivo: si bien se puede decir que recibe algo del impacto de la pieza precedente, su actitud es la de brindar un colorido renovado a las cosas, además de un swing razonablemente más sofisticado. En efecto, la suntuosidad de los arreglos que enriquecen el relativamente sencillo motif de la primera mitad (ornamentos de cuerdas, florituras de piano, un misterioso solo de sintetizador) logra insuflar un fulgor muy especial al asunto. Para la segunda mitad, todo se calma con el fin de establecer un encuadre reflexivo y contemplativo por vía de un interludio cantado centrado en el piano y las capas sintetizadas, antes de que el motif inicial regrese para cerrar el círculo con una muy breve coda. ‘Sister Talk 2’ es otra miniatura (aún menor que la no. 1) que sigue el sendero de la #1. Así las cosas, la dupla de ‘Next Door Movie’ y ‘Cuckoo’ sirve para que el ensamble se disponga a seguir ajustando las tuercas de la línea de trabajo aquí activa. ‘Next Door Movie’ es un excelente híbrido de jazz-prog y chamber-rock centrado en la modelación de climas envolventes. La cosa suena a una mezcla de JAGA JAZZIST e ISILDUR’S BANE, mientras establece nexos con la tradición del jazz vanguardista de los 60s y 70s. Tras este glorioso tema llega el turno de ‘Cuckoo’, tema que se mete en terreno Zappiano bajo reglas de juego que suenan a un cogobierno de los SUPERSISTER del tercer álbum y los HENRY COW del primero. Juntos, ambos temas ocupan un espacio de poco más de 7 minutos, y dicen mucho a través de sus entramados de opulencia y equilibrio. De hecho, tenemos en su ilación el último gran cénit del álbum.

Supersister Projekt 2019 - Retsis Repus

El breve epílogo ‘Hope To See You Again’ aumenta el nivel de ensoñadora languidez de su hermana mayor (‘Hope To See You There Again’) como si pretendiera motivar una reflexión final en la mente del oyente empático. Y hasta aquí llegamos con “Retsis Repus”, el testimonio en reversa del retorno de uno de los más notables paradigmas de la primera generación de la avanzada progresiva neerlandesa, el paradigma de SUPERSISTER. No están todos los que fueron pero el espíritu conjugado de todas las fuerzas creativas individuales que habitaron alguna vez en el cosmos musical de SUPERSISTER sigue vivo en este disco, e incluso se añaden en él algunos factores renovadores que hacen de este disco que tenemos en nuestras manos algo más que una labor de reconstrucción arqueológica. Se trata de una nueva figura de SUPERSISTER que se arma desde los delineamientos más fundamentales de su esencia histórica. No nos despedimos sin dedicar la presente reseña al flautista y al bajista originales de SUPERSISTER, Sacha van Geest y Ron van Eck, quienes partieron al más allá en los años 2001 y 2011, respectivamente.



Muestras de “Retsis Repus” 

I Am You Are Me / Transmitter [en vivo en Muziekcafé, marzo del 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=ag3hVggOPqo
Max Eco [en vivo en Muziekcafé, marzo del 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=oQWjBb5z50k

viernes, 14 de febrero de 2020

Con GONG, nada de colapsos: todo es expansión y renovación

Gong - The Universe Also Collapses

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas noticias desde el Planeta Gong: resulta que GONG ha publicado recientemente su Nuevo disco, el cual se titular “The Universe Also Collapses”. Esta publicación tuvo lugar exactamente en el día 10 de mayo pasado en formato de vinilo, por vía del sello Kscope. Este nuevo disco es un testimonio fehaciente y genuino de la persistente supervivencia y la consistente dinámica que GONG, como entidad musical, concreta a cada paso de su vida creativa. “The Universe Also Collapses” ha sido publicado en CD y en vinilo (tanto en color negro como en edición limitada de color rojo). Kavus Torabi, el líder designado por el propio Dævid Allen para mantener viva la llama de las hogueras sonoras y auroras espirituales del Planeta Gong, escribe todas las letras y, claro está, también se hace cargo del canto, las guitarras eléctrica y acústica, y el armonio. Completan el actual universo humano de GONG Dave Sturt [bajo, sintetizador y canto], Cheb Nettles [batería, píano, Theremin y canto], Fabio Golfetti [guitarra eléctrica, guitarra Glissando y canto] e Ian East [saxofones soprano, tenor y barítono, flauta y clarinete bajo]. Se trata exactamente de la misma alineación de “Rejoice! I’m Dead!” (2016), el primer disco que este paradigmático y drásticamente remodelado ensamble publicó tras la muerte de Dævid Allen. Pero no se trata solo de que Allen dirigiera en sus últimos meses de vida la obligada reestructuración de la banda para que tuviese vida propia tras su partida de este mundo terrenal, sino que los Sres. Toravi, Golfetti, East y Sturt ya eran elementos relevantes fuertemente creativos en “I See You” (2014), el último disco con Allen a la cabeza. Si “Rejoice! I’m Dead!” fue el primer paso valiente en este periodo de nuevas aperturas prog-psicodélicas eclécticas sin los aportes compositivos de Allen, “The Universe Also Collapses” resulta ser la gesta de la validación definitiva de este mismo periodo. Hay notables aires de familia con los esquemas sonoros y atmósferas predominantes del disco precedente en el repertorio de este nuevo disco, pero también se nota un énfasis en el explayamiento en la reformulación de recursos y esquemas de la psicodelia de vieja escuela. De esta forma, el resultado se concreta en un disco donde lo reflexivo es la temática predominante en las letras y la mayor parte de los ambientes y encuadres instrumentales. Bueno, veamos cómo se traduce todo esto en los detalles de cada canción del disco. 

Gong - The Universe Also Collapses

Toda la primera mitad del álbum está ocupada por ‘Forever Reoccurring’, pieza que se extiende hacia una ambiciosa duración de más de 20 ½ minutos. Sus primeros instantes se prolongan a través de una flotante cadencia etérea minimalista elaborada por una confluencia de sintetizador, efectos glissando de guitarra y el eco envolvente de una nota de guitarra: con la irrupción de algunos cristalinos efectos de sintetizador y el inicio del canto, la zona sonora se encuadra poco a poco para lo que ha de ser el asentamiento del primer cuerpo central del bloque instrumental. Poco antes de pasar por la frontera del cuarto minuto y medio, la dupla rítmica entra a tallar con un compás de 15/8 inmersa en vibraciones jazzeras. El armazón musical gana en exquisitez mientras preserva su prestancia cósmica, y ya cuando el saxo y la guitarra solista entran a tallar, el momentum termina de armarse a fin de que el grupo pueda explorar genuinamente varias de las dimensiones enérgicas de su voz propia. Un ejercicio tremendamente efectivo de psicodelia progresivo muy leal a la tradición de GONG y, a la vez, consistente con el estado actual de la vanguardia rockera. Algunos estándares arquitectónicos de saxofón y guitarra impulsan recursos de renovada agilidad para las instancias finales de este interludio magnificado antes de pasar a una nueva sección serena. El swing es preciso y exuberante, posibilitando así que en un nuevo pasaje instrumental las cosas se vuelvan a intensificar dentro de un esquema regido por el pulso de la elegancia y el nervio de la sofisticación jazz-progresiva. De hecho, se puede decir que entre los minutos 13 y 15 ½ de ‘Forever Reocurring’ tenemos parte de la mejor labor del baterista en todo el disco. Poco antes de llegar a la frontera del decimosexto minuto llegamos al momento en que hay que armar la sección epilogar. Tras una breve fanfarria muy a lo Canterbury guiada por la tríada de las dos guitarras y el saxo, el ensamble vira hacia una labor de síntesis entre las atmósferas más etéreas y las más enérgicas, recreando buena parte del lirismo reinante en la sección precedente mientras añade nuevas dosis de musculatura a los recursos enérgicos. Hay una sensación de sobria algarabía mientras las líneas de los vientos y las labores de las guitarras en los riffs y bases armónicas dirigen el camino hasta el golpe final. El ornamento sintetizado de los últimos segundos se siente travieso y entrañable a la vez. ¡Qué enorme inicio de disco!     

Con sus poco más de 2 minutos de espacio, ‘If Never I’m And Ever You’ expone un dinamismo contagioso y llamativo sobre una ingeniería rítmica razonablemente compleja. Todo está muy bien orquestado en la manera en que el ensamble exhibe una compacta fraternidad en el manejo de las síncopas. Más que un simple tema más dentro del abundante catálogo de GONG, esta pieza ha sido una breve cátedra de cómo hacer música psicodélica con talante progresivo e inspiradas vibraciones jazz-rockeras. Qué tema tan bueno y qué pena que no dure más, pero así son las cosas y el terreno está ahora preparado para la emergencia de ‘My Sawtooth Wake’. Recibiendo el impacto de la prestancia vitalista de la pieza precedente pero dándole una vivacidad más directa, el jam inicial se proyecta hacia una luminosidad pintoresca alimentada por una grácil rimbombancia. Para las partes cantadas, el ensamble se constriñe a fin de permitir que el mensaje explícito de la letra haga gala de su ceremonioso mensaje. Es en estos pasajes donde el grupo vuelve a lucir su refinada cohesión interna pues la sintonía exigida en momentos de constricción colectiva obliga a los músicos involucrados a fusionar sus mentes en una sola en busca de una sutileza unitaria. Las partes cantadas van cambiando de estructura melódica, siendo la quinta un poco más tensa que las otras en lo que se refiere a los ornamentos que emplea la batería para sustentar el swing en curso. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto y medio, el quinteto ya está presto a explorar y activar las aristas más vigorosas del cuerpo central. Se nos viene el solo de saxofón más filudo y neurótico de todo el álbum, un pasaje particularmente notable dentro de una pieza cuya consigna es la de movilizar las sacudidas y los traqueteos más aguerridos del espíritu. Ya otras partes cantadas posteriores asumen un aire más dadaísta sin desatarse, pues todavía hay un predominio de la faceta sutil cuando interviene el canto. Para los pasajes finales, el vigor rockero se constriñe un poco y el bloque sonoro global asume un aura señorial irrefrenable. Los últimos 6 ¼ minutos del repertorio están ocupados por ‘The Elemental’, una canción que nos remite a paisajes musicales retro en su motif principal, el cual sigue las pautas básicas de una canción pop-rockera psicodélica de fines de los 60s, añadiéndose algo de la magia saltarina de los dos primeros álbumes de GONG y la calidez melódica del primer disco de CARAVAN (por qué no, también algo del primer disco de SOFT MACHINE). Eso sí, las dos guitarras establecen un empuje renovador al asunto, y cuando ellas entran en un duelo de refinados solos cerca del final, el gancho esencial de la canción recibe un colorido extra. Mientras el cántico conclusivo enfatiza repetidamente el impulso vitalista de que la única realidad es el momento actual (“Remember there is only NOW”) el brío expresivo de la canción culmina con inapelable primor: efectividad máxima es la que producen ese golpe rotundo y esa palabra cortante en el momento final.  

Gong - The Universe Also Collapses

Con lo mostrado en “The Universe Also Collapses”, el colectivo vigente del planeta musical de GONG ha demostrado con creces que su misión sigue alentando nueva vida para la vanguardia rockera de nuestros días. Su llama creativa es el antídoto total contra cualquier tipo de colapso en nombre de una permanente situación de expansión. GONG siempre fue y seguirá siendo por siempre jamás una fuerza universal.



Muestra de “The Universe Also Collapses”.-

The Elemental [radio edit]: https://www.youtube.com/watch?v=VQQbIi4Xc5E



viernes, 7 de febrero de 2020

La excelsa música de MARKUS REUTER no nos da tregua

Markus Reuter - Truce

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Lo que reseñamos ahora es un disco muy significativo pues se trata de la centésima publicación de parte del magnífico sello difusor de música vanguardista MoonJune Records, a cargo del magnífico y entusiasta personaje Leonardo Pavkovic. Pero claro, no solo se trata de eso, pues de hecho, lo mejor es que se trata de un disco del insigne maestro de la Touch Guitar MARKUS REUTER. El disco en cuestión se titula “Truce” y nos muestra a un REUTER muy bien acompañado por la dupla rítmica de Fabio Trentini [bajo sin trastes y sintetizador] y Asaf Sirkis [batería]. “Truce” fue publicado el pasado 17 de enero a partir de unos registros en vivo que tuvieron lugar en el estudio barcelonés La Casa Murada (en Banyeres del Penedes), en una sesión organizada a mediados de mayo del año 2019. O sea, el mundo tuvo que esperar varios meses para descubrir la magia musical que ocurrió en esa ocasión, pero la espera valió muchísimo la pena, no solo porque se trata de una publicación especial dentro del catálogo de MoonJune Records, sino también porque se trata de una obra magnífica. Permítasenos adelantar que REUTER nos brinda una labor absoluta genial en este nuevo trabajo solista mientras aprovecha al máximo los aportes de Trentini y Sirkis: de hecho, la autoría de las siete piezas aquí contenidas están atribuidas al trío en conjunto. Bueno, pasemos ahora a los detalles de “Truce”, ¿vale?

Markus Reuter

Con sus casi 12 minutos de duración, ‘The Truce’ abre el álbum estableciendo un groove tan llamativo como sofisticado, el mismo que tiene un empuje tan contundente que REUTER no necesita mucho tiempo para elaborar riffs en la base y, consecuentemente, explayarse en fraseos incendiarios signados por un expresionismo deliciosamente rimbombante. Desde antes de la mitad, el trío se desboca en un clima de señorial caos dentro de un breve puente que, al encenderse con una nueva llama, obliga al groove a intensificar su aureola sofisticada. Aunque hay un pasaje donde el grupo explora algunas vibraciones un poco más controladas – incluso etéreas –, el asunto es que los tres músicos articulan un poderío común impregnado por una aristocrática virilidad. Estamos en territorio fronterizo entre los STICK MEN del “Deep” y los ATTENTION DEFICIT del primer álbum. ‘Swoonage’ se encarga de hacer virar las cosas hacia una dimensión más calmada, incluso rayando con lo misterioso. Los bellos y evocadores solos de guitarra, grácilmente articulados dentro del swing controladamente lento armado por la dupla rítmica, parecen extraídos de un atardecer otoñal dentro de un universo alternativo psicodélico. Hay algo de vitalista en esos solos que no se puede negar, pero su misión no es la de exhibir fuerza de carácter sino la de retratar esbozos bien desarrollados de alguna inquietud interior. Una pieza muy bella, claro que sí, y además, sirve como eficaz vía de entrada para el tercer tema del álbum, ‘Bogeyman’, el cual acentúa esta vía de exploraciones introspectivas hasta convertirse en algo vehementemente crepuscular. Aunque el título aluda a un espectro terrorífico, en realidad lo que se destila aquí no es un aura ominosa sino una turbación solipsista signada por una enérgica expresión de psicodelia refinada. ¿La MAHAVISHNU ORCHESTRA retorcida por el horno industrial de KING CRIMSON? Sí, algo así.... y de paso, una extensión del cénit iniciado por el tema precedente. ‘Be Still My Brazen Heart’ esá diseñado para que el trío siga internándose aún más en la noche oscura del alma y proyectar una dimensión melancólica y contemplativa. A través de sus exuberantes sus estremecimientos free-jazzeros, el bloque rítmico establece un swing calmado que permite a la guitarra soltarse en un despliegue de texturas agitadas por la añoranza; también el bajo gesta algunos colores adicionales que completan la paleta sonora en curso. 

Con la dupla de ‘Power Series’ y ‘Let Me Touch Your Batman’, REUTER y sus compañeros de viaje refuerzan su estrategia de organizar encuadres jazz-prog-psicodélicos dentro de atmósferas aguerridas y elegantes. El primero de estos temas mencionados nos remite a una síntesis de las piezas #2 y #3 con una dosis extra de luminosidad que permite a los tres instrumentos, tanto en sus lucimientos individuales como en su ingeniería comunal, establecer una arquitectura fulgurosa. El dinamismo es obvio a pesar de no tener un esquema rítmico intrépido; el nervio y la garra hacen valer su muscularidad inherente mientras el jam saca buen provecho de su andamiaje de 9 minutos. Dicho sea de paso, en el último tercio de esta pieza tenemos uno de los solos más sólidos y extravagantes de REUTER. Por su parte, ‘Let Me Touch Your Batman’ se mueve hacia un terreno más extrovertido, añadiendo dosis de sensualidad y animación a los viajes cósmicos diseñados para la ocasión. Lo que suena ahora está más en línea con una encrucijada entre la faceta jazz-rockera de los KING CRIMSON de los 90s, la línea de trabajo del proyecto WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS y el estándar de un visionario como RAY RUSSELL. El esquema sonoro está meticulosamente preparado para que se geste un crescendo rotundo y absolutista, y es eso justamente lo que pasa ante nuestros oídos mientras la maquinaria triádica preserva con pulso de hierro la retroalimentación de su propio remolino. Los dos últimos minutos sirven para atenuar sostenidamente la garra en aras de acentuar la combinación de free-jazz y sonoridades cósmicas. Si el tema más extenso del disco estuvo a cargo de abrirlo, será el segundo más largo el que lo cierre: éste se titula ‘Gossamer Things’ y dura poco más de 11 ¾ minutos.  Si el tema más extenso del disco estuvo a cargo de abrirlo, será el segundo más largo el que lo cierre: éste se titula ‘Gossamer Things’ y dura poco más de 11 ¾ minutos. En lo referente al groove, sigue la pauta de ‘Power Series’ a la hora de gestionar una parsimonia muscular, mientras que en lo referente a los matices, fraseos y efectos de la Touch Guitar, el asunto va más por el lado de una síntesis entre las piezas primera y penúltima; así las cosas, la ocasión es propicia para que REUTER dé rienda suelta a su virtuosismo técnico de forma coherente bajo las pautas de tensión inherentes al cauce temático. En el lapso que se extiende entre poco antes de pasar la frontera del quinto minuto y antes de llegar a la frontera del séptimo, tenemos un altísimo nivel de incandescencia de la Touch Guitar. Ya un poco más adelante, el groove se deriva hacia una gama más sutil y espaciosa, lo cual permite que los elementos flotantes de la instrumentación pasen holgadamente al frente... Y así persiste la cosa para que se dé un cierre ensoñador para el álbum. 

Markus Reuter, Fabio Trentini y Asaf Sirki

Todo esto es lo que se nos ha brindado a lo largo del repertorio de “Truce”, un disco absolutamente brillante, demoledor en su prestancia aventurera y hercúlea, convincente en su garra intensa: un disco que no da tregua en su exhibición de genialidad experimental. Música jazz-progresiva de óptimo nivel a cargo de MARKUS REUTER y sus magistrales compañeros de travesía Fabio Trentini y Asaf Sirki contenida en un disco que solo nos queda recomendar al 500%. 


Muestras de “Truce”.-

viernes, 31 de enero de 2020

RUSH: de regreso a la villa de los hemisferios


Rush - Hemispheres 40th Anniversary

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión tenemos el gozoso momento para regresar a la villa de los hemisferios rockeros que el legendario trío canadiense RUSH visitó durante la concepción, grabación y producción de su sexto trabajo de estudio. Esa villa sonora se titula “Hemispheres” y es para muchos conocedores y fans de este portentoso trío canadiense su obra cumbre. Los sellos Anthem y Mercury publicaron a mediados de noviembre del año 2018 una edición deluxe de “Hemispheres” en formatos de doble CD y también en vinilo, además de una edición en caja Super Deluxe con doble CD, doble LP y Blu-ray. En cuanto a la salida al mercado del disco original, ésta tuvo lugar en el día 31 de octubre de 1978 tras haber pasado por laboriosas sesiones de grabación repartidas entre los Rockfield Studios (Monmouthshire, Gales del Sur) y los Advision Studios (Londres), en los anteriores meses de junio y julio. Justamente en el primero de estos estudios tuvo lugar la grabación del también glorioso “A Farewell To Kings”, el disco antecesor, lo cual era un indicio de que los Sres. Alex Lifeson [guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, guitarra clásica, guitarra-sintetizador Roland, pedales Moog Taurus], Geddy Lee [bajos, voz, pedales Moog Taurus, sintetizadores Mini-Moog y Oberheim Polyphonic] y Neil Peart [batería, tímpanos, gong, glockenspiel, bloques de madera, carillones, arbolillo de campanas, cascabeles, crótalos] se sentían muy cómodos dentro de este nuevo ambiente a la hora de hacer discos. Bueno, ésa era la idea y en buena medida se cumplió, pero la grabación de este sexto trabajo de estudio de RUSH tuvo algunos problemas en sus instancias iniciales debido a que, a pesar del ímpetu creativo y el esplendor emocional que el éxito de “A Farewell To Kings” estimulaba en los corazones e intelectos de estos héroes del rock canadiense, resulta que el trío se encontraba sin ideas nuevas específicas para el nuevo álbum cuando llegó la hora de empezar a grabar el nuevo material. Incluso en el caso del instrumental ‘La Villa Strangiato’, destinado a ser uno de los ítems más emblemáticos no solo de la segunda tetralogía del grupo sino de toda su historia, los recuerdos de Lee y Lifeson difieren. El primero dijo en una entrevista del año 2015 que el trío había trabajado en dicha pieza que dura más de 9 minutos durante las pruebas de sonido y ensayos a través de la gira del “A Farewell To Kings”, mientras que Lee, en otra entrevista de un par de años después, señala que no fue tan así, que tan solo habían tocado algunos jams ocasionales pero que no tenían todavía un motif o un núcleo musical bien definido. 



Rush - Hemispheres


Bueno, dadas estas circunstancias, el trío decidió alquilar una casa campestre durante tres semanas, una casa que quedaba a tan solo tres millas de los Rockfield Studios, y aunque se avanzó bastante en la creatividad, para el momento en que llegó el primer día de grabación en los estudios, la suite homónima todavía no estaba debidamente completa... y en especial se debía a la letra de Peart. Resulta que ‘Cygnux X-1, Book I’, la canción que concluía el repertorio del álbum precedente “A Farewell To Kings”, prometía que la historia habría de continuar. Lee y Lifeson sabían que al menos un tema del nuevo disco iba a tener una estructura épica al estilo de la suite de “2112” y su antecesor “Caress Of Steel”, e incluso que tendrían que explorar ambientes y sonidos más oscuros y aguerridos que en los discos precedentes. Esto último supuso una idea motivadora para ambos compositores, aunque Lee acota que ya empezaba a hartarse un poco de las composiciones de larguísimo aliento. Por su parte, Peart estaba enfocado en su relectura del libro de Adam Smith Los Poderes de la Mente (Powers Of Mind) y, a partir de su visión holística de la vida interior del ser humano, desarrolló una narrativa sobre los conflictos entre los sentimientos y los conceptos racionales. La cuarta sección de la suite, ‘Armageddon’, es el centro medular de la narrativa. La banda siguió evolucionando en el impacto de la música orquestal dentro de su armazón rockero que ya se había impulsado desde el disco precedente; más percusiones para Peart, un nuevo sintetizador para Lee aparte de su Mini-Moog, y algunas texturas de guitarra-sintetizador para Lifeson. Lee se sintió inspirado para adquirir el Oberheim tras ver una versión del mismo usado por el teclista de la banda de BOB SEGER. La utilización del Oberheim en el estudio exigió una pesada labor extra de parte del operador técnico Tony Geranios, quien se encargó de conectarlo a unos pedales a fin de que Lee pudiese sacar mayor provecho del teclado.

Rush - Hemispheres

Ocupando un espacio de poco más de 18 minutos, la suite ‘Hemispheres’ completaba toda la primera mitad del álbum. Su título oficial es en realidad ‘Cygnus X-1, Book II: Hemispheres’, pues se trata, como dijimos antes, de una continuación de ‘Cygnux X-1, Book I’. Allí donde Cygnus X-1 era un agujero negro que destruía a la nave espacial Rocinante con su tripulación, ahora se convierte en el nombre de la divinidad olímpica cuya misión consiste en dirigir y gestionar el equilibrio entre Apolo y Dioniso, los Dioses de la Razón y del Amor, cada vez que ellos entren en conflicto. La noción subyacente a esta extrapolación literaria es que en el Dios Cygnus cohabitan la energía de la estrella negra y los espíritus de los tripulantes muertos que, de alguna manera, renacieron en el más allá. Ella queda explícitamente establecida en la última estrofa de la cuarta sección de la suite: “Some who did not fight brought tales of old to light. / My Rocinante sailed by night on her final flight. / To the heart of Cygnus’ fearsome forcé we set our course. / Spiralled through that timeless space to this immortal place.” Este viraje de lo cósmico a lo teogónico es explicado por Peart en términos de simbología religiosa referida a las dimensiones psicológica y social de los seres humanos. En sus propias palabras, “el equilibrio entre el intelecto y la pasión debe elaborarse en el interior de los individuos para que sus repercusiones constructivas se sientan”. Así las cosas, el ideario de ‘Hemispheres’ comienza con ‘Prologue’, sección casi totalmente instrumental cuya función principal es la de anticipar varios motivos a ser desarrollados en las cuatro siguientes secciones: ello le da un ímpetu orquestal al asunto. De hecho, las variadas esquematizaciones rítmicas y las versátiles focalizaciones melódicas obligan a esta síntesis prologar a encapsular su garra dentro de un vitalismo ostentoso. Las secciones ‘Apollo (Bringer Of Wisdom)’ y ‘Dyonisus (Bringer Of War)’ son simétricas en sus estructuras temáticas, las cuales ostentan una garra bastante sofisticada sobre bases rítmicas complejas y variadas, además de tener sus respectivas incursiones breves en climas suaves en medio de la imperante robustez rockera. El poderoso solo de guitarra de ‘Apollo’ sirve para armar el cierre de la sección con miras al arribo de ‘Dyonisus’ y, de paso, para darle un fulgor renovador a la arquitectura musical del momento. También hay una simetría narrativa en las letras pues las mudanzas sirven para exhibir y celebrar las bondades propias de la potestad de cada una de las divinidades antagonistas (la luz y la lucidez intelectual de uno, la pasión y el incansable ansia de libertad de otro), mientras que los estribillos señalan los pérfidos inconvenientes de ser regido por solo uno de ellos. Los seguidores de Apolo sienten sus vidas vacías y estériles dentro de sus arquitectónicas ciudades, mientras que los seguidores de Dioniso, cansados de tanto festejo embriagado, terminan perdidos e indefensos en la intemperie. Si bien la letra de la suite le tomó varios días a Peart, se sintió cómodo asumiendo el reto de realizar una narración simbólica en términos cósmicos de la dualidad humana mente-corazón, mientras que la letra de ‘The Trees’ le vino en un arranque de inspiración de unos minutos tras ver una caricatura animada de árboles que se comportaban como tontos: ¿Y si los árboles se comportaran como la gente? La pregunta se respondió así: con ganas de pelear y con inclinaciones conformistas... y así nació la letra.

Rush

Ya en el desarrollo y asentamiento de la cuarta sección, ‘Armageddon (The Battle Of Heart And Mind)’, el grupo elabora un groove un poco más tenso, sin dejar de expandir la arquitectura melódica que se impulsa a lo largo y ancho de la suite. La letra expone el caos, tanto colectivo como introspectivo, que causa tanto el hecho de que se divorcien la razón y la pasión como el hecho de que ambas instancias se conviertan en banderas ideológicas en un contexto de beligerante conflicto (“Some fought themselves, some fought each other. / Most just followed one another. / Lost and aimless like their brothers, / For their hearts were so unclear, / And the truth could not appear. / Their spirits were divided into blinded Hemispheres.”). La penúltima sección ha de resolver el desarrollo musical de la suite, así como plantear en su letra la victoria del equilibrio por encima del interés del triunfo de una de las dos escuadras combatientes, las cuales solo tienen la alternativa de hermanarse a través de sus mutuas diferencias bien establecidas. ‘Cygnus (Bringer Of Balance)’ es anticipada por los cuatro acordes de guitarra que habían servido de mantra en el fade-out de la suite que cerraba el disco precedente, abriendo paso a flotantes y minimalistas capas de sintetizador bajo los cuales laten un par de citas de la susodicha suite final de “A Farewell To Kings”. El suave canto inicial de Lee, centrado en el carácter informe de los espíritus transfigurados de las víctimas del agujero negro, se beneficia de la flotante densidad que surge cuando la guitarra-sintetizador Roland se une al sintetizador Oberheim. El vigor rockero vuelve al frente con todo su fuego cuando el relato pasa a narrar el diálogo entre los dioses protagonistas y esta nueva entidad que recién está descubriéndose como una nueva divinidad del Olimpo. En fin, Dioniso y Apolo llegan al acuerdo de bautizar a Cygnus y designarle la función de sostener el equilibrio entre la mente y el corazón. El jam que cierra esta sección exuda un aura de satisfacción que se condice con el aire de final feliz del relato. Al modo de una mágica ruptura con todo lo hecho previamente emerge la miniatura acústica en clave pastoril ‘The Sphere (A Kind Of Dream)’, la sexta sección de la suite que le ha de dar cierre. Con una sobria logística de dos guitarras acústicas y un Mini-Moog, el bello motivo central se completa con el suave canto de Lee. A despecho de lo efímero que es este epílogo, la envolvente hermosura de sus coordenadas melódicas nos cautiva por vía de sus huellas en nuestra memoria. El emotivo clamor por ejercer una sana atención y una sensible disciplina para el equilibrio entre lo racional y lo pasional se expresa hermosamente en la estrofa final: “Let the Truth of Love be lighted, / Let the Love of Truth shine clear. / Sensibility, armed with sense and liberty, / With the Heart and Mind united in a single perfect Sphere.”

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‘Circumstances’ es la canción más breve del álbum, estando a cargo de abrir el lado B, y, de hecho, fue el último ítem que se grabó para el álbum. Con letra de Peart inspirada en su periplo en Londres durante su temprana veintena, esta canción que no llega a completar los 3 ¾ minutos de duración tiene una estructura muy compleja y variada en su ingeniería rítmica, además de un drástico cambio de ambiente en su intermedio instrumental que nos recuerda al estándar de GENESIS con esas cuidadas escalas de guitarra y sintetizador, meticulosamente ornamentadas con el glockenspiel. Su desarrollo temático explora esquemas melódicos con gancho, pero la inteligente manera de elaborar su propio talante progresivamente sofisticado dentro del espacio que se le otorga la convierte en una joya de canción que, lamentablemente, no ha sido tocada por el grupo muchas veces. Aunque fue concebido como la canción corta y concisa que habría de equilibrarse con otras canciones más ambiciosas del álbum, el hecho es que su estructura versátil la convierte en algo mucho mayor que una simple canción de relleno. En oposición a esta canción, ‘The Trees’ ha sido un referente fijo en muchas giras de RUSH, y cada vez que era recuperada en algunas de las últimas giras que hizo el trío, era recibida por el público con ardiente entusiasmo. Se trata de una fábula sobre los peligros y venenos del conformismo y la mediocridad, los cuales son continuamente reforzados por los modelos morales y estándares de la sociedad, la cual prefiere promover facsímiles de sus falsos prototipos en vez de promover lo excepcional y lo original. He ahí el sentido de los reproches y clamores de represalia para con los robles de parte de los maples: “The trouble with the maples / - And they’re quite convinced they’re right - / They say the oaks are just too lofty / And they grab up all the light. / But the oaks can’t help their feelings / If they like the way they're made, / And they wonder why the maples / Can’t be happy in their shade” – “There is trouble in the forest / And the creatures all have fled / As the maples scream / And the oaks just shake their heads.” La canción comienza con un preludio de guitarra clásica al estilo barroco, uniéndose pronto el bajo al modo de un cello que rellena algunas puntualizaciones armónicas ya trazadas por la guitarra. El potente cuerpo central suena muy a lo LED ZEPPELIN con ribetes Yessianos, ribetes que parecen acentuarse durante la sección intermedia, la cual pasa de un momento sereno con predominio de un solo de Mini-Moog a otro más altivo con la marca de un fascinante y electrizante solo de Lifeson. Peart, por su parte, no es tímido a la hora de mostrar su solvencia tanto en el uso de los ornamentos percusivos como en el asentamiento de un muy pulido armazón rítmico. Así las cosas, la canción aterriza naturalmente hacia su esplendoroso golpe final, coronado con irónicos efectos de sonido de sierras que van cortando árboles. ‘Circumstances’ y ‘The Trees’ aparecieron en el single promocional del álbum, siendo aquél el lado A en Canadá y éste en los EE.UU. ‘Circumstances’ volverá a aparecer en un single en 1980, esta vez como lado B de ‘The Spirit Of Radio’, el gran hit extraído del siguiente LP “Permanent Waves”.

Rush - Hemispheres 40th Anniversary

El punto final del álbum es realmente monumental y no puede ser de otra manera cuando nos referimos al instrumental de poco más de 9 ½ minutos ‘La Villa Strangiato’. La estructura polivalente de esta muy ambiciosa pieza se traduce en un genial viaje por varios pasajes donde lo que predomina es el punche rockero pero donde se apuesta por el ensamblaje incansable de atmósferas diversas, e incluso abiertamente contrastadas entre sí. El grupo se tomó la molestia de designar doce secciones específicos con sus respectivos títulos: ‘Buenos Nochas, Mein Froinds!’, ‘To Sleep, Perchance To Dream...’, ‘Strangiato Theme’, ‘A Lerxst In Wonderland’, ‘Monsters!’, ‘The Ghost Of The Aragon’, ‘Danforth And Pape’, ‘The Waltz Of The Shreves’, ‘Never Turn Your Back On A Monster!’, ‘Monsters! (Reprise)’, ‘Strangiato Theme (Reprise)’ y ‘A Farewell to Things’. Mucho humor se invirtió en esta labor “poética”, ¡es que es evidente! Vemos aquí una mezcla de mal español y mal alemán, el empleo de uno de los apodos de Lifeson en el título de la cuarta sección, e incluso el par de alusiones al legado literario de SHAKESPEARE se hace con intención chistosa; además, tenemos el subtítulo ‘(An Excercise In Self-Indulgence)’ como una autorreferencia que hace el grupo para ensalzar sus propias pretensiones progresivas mientras no se toma tan en serio como para caer en una rampante y vacua pedantería. El primer prólogo consiste en un breve solo de guitarra clásica que emplea unas iniciales tonalidades impresionistas que inesperadamente arriban hacia una cascada aflamencadas, siendo así que se abre la puerta a un segundo prólogo de talante cósmico (casi Floydiano) donde las monótonas escalas de la guitarra eléctrica sostienen las capas y sobrias armonías de los sintetizadores, siendo estas últimas puntualizadas por medidos toques de glockenspiel. Poco a poco, pero sin tomarse mucho tiempo, el terreno está cimentado apropiadamente para el tema central, que es un motivo jazz-rockero encendido por un guitarreo muy pesado, el cual se las arregla para no malograr la elegancia del momento con su garra. El sutil pasaje de talante arábigo en 7/8 que sigue a continuación es el telón de fondo para uno de los más fabulosos solos de Lifeson en toda su vida: ‘A Lerxst In Wonderland’ es un pasaje con personalidad muy propia dentro de la secuencia global. De ahí en adelante, el grupo se dispone a ahondar en su ágil y amena mezcla de jazz-rock, sinfonismo y rock pesado, incluyendo algún breve motif en clave de blues-rock al modo de LED ZEPPELIN. Los tres músicos se divierten haciendo gala de sus virtuosismos individuales dentro de un foco muy bien definido, y además tenemos otro gran solo de Lifeson (más breve y fiero), además de un excelso solo minúsculo de bajo que ensalza el buen humor general de esta magna pieza. Las secciones ‘Monsters!’ y ‘Monsters! (Reprise)’, cabe acotar, son adaptaciones de la composición Raymond Scott ‘Powerhouse’, una pieza de jazz de los años 30 que se hizo muy popular en varias caricaturas animadas de la Warner Bros. RUSH agradece explícitamente a Scott su inspiración en los créditos del álbum. ¡Qué tremenda forma de cerrar el disco con un golpe de efecto en clave jazz-rockera!

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En lo referente a los detalles significativos y las anécdotas reveladoras de la época que comprende la creación, la grabación y la intensiva promoción de “Hemispheres”, hay varias cosas interesantes que salen a relucir en el librillo de esta reedición aparte de las cosas que ya hemos señalado en los dos primeros párrafos de la presente retrospectiva. Podemos añadir que el “concepto” detrás de ‘La Villa Strangiato’ es la cantidad de sueños raros que tenía Alex Lifeson y que él disfrutaba de contar a sus compañeros de grupo (mientras ellos estaban dispuestos a soportárselo, ja, ja, ja...). Bien es verdad que Lee y Peart no querían ocultar lo mucho que escuchaban jazz-fusion en esa época, y Lifeson seguía con su hábito desde dos años atrás de escuchar mucha música clásica, por lo que esta idea tonta era solo un pretexto para componer algo seriamente complejo y con una duración considerable. En cuanto al diseño y el dibujo de la portada, el colega de toda la vida Hugh Syme se hizo cargo de todo ello coincidiendo con Peart en rendir tributo al maestro surrealista RENÉ MAGRITTE en la personificación de la Razón, mientras que su antagonista se mostraría desvestido de toda convención. El dibujo de tres cerebros simboliza al trío mismo. Pero, a fin de cuentas, lo más revelador de esta reedición está, sin duda, en el volumen 2, el cual contiene la participación de RUSH en el Pinkpop Festival, organizado en el Burgermeester Damen Sportpark de Geleen, Países Bajos, día 4 de junio de 1979. Fue la última actuación de esa gira. Bueno, en realidad, la actuación aparece casi entera, pues el grupo incluyó en su repertorio la suite ‘2112’ (omitiendo la quinta sección) e inició su participación con ‘Anthem’, pero la emisión radial del evento de donde se extrajo este registro no incluyó a esta canción de entrada, y además, ciertos problemas con el cambio de cintas hizo que se omitieran las dos primeras secciones de la mencionada suite. Por ello, para esta reedición se tomó la ejecución de la susodicha suite registrada en un concierto del 20 de noviembre de 1978 en el Community Center de Tucson, Arizona. Lo primero que escuchamos de estos documentos en vivo es ‘A Passage To Bangkok’, canción con mucha fibra y un interesante tránsito a 7/8 en su interludio instrumental. Cuando llega el turno de la fabulosa dupla de ‘Xanadu’ y ‘The Trees’, el trío exhibe un pleno testimonio de esta fase tan pletóricamente fastuosa de su visión musical. Solo el epílogo acústico de la suite ‘Hemispheres’ aparece aquí, siendo su función la de servir de prólogo para la archiconocida canción ‘Closer To The Heart’, haciénsose la conexión a través de una línea de Mini-Moog. Para cuando llega el turno de ‘La Villa Strangiato’, el trío alcanza su pináculo de esplendor progresivo tras las poderosas huellas de ‘Xanadu’ y ‘The Trees’; la apertura con guitarra eléctrica suena un tanto Hendrixiana, algo muy útil para aprovechar el fragor inherente al contexto de un escenario en vivo. El final del evento llega de la mano de la tríada de ‘In The Mood’ , un electrizante solo de batería y ‘Something For Nothing’: algo muy cañero alimentado con incesantes vibraciones explosivas. Con el plus de la suite ‘2112’, se completa el cuadro de hierro y fuego. Al igual que en el caso del festival neerlandés, se hace notar mucho el entusiasmo del público ante la exhibición de poderoso y señorial rock que tiene frente a sí. Siempre fue un grupo carismático y ya se encontraba en una fase en la que su público de culto crecía sin parar.

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Todo esto fue lo que se nos brindó en esta estupenda reedición de 40mo. aniversario de “Hemispheres”, una obra fundamental dentro del extenso legado de RUSH. Desde la perspectiva del tiempo, vemos al trío poniendo todo su vigor, cada vez más robusto y maduro, en los escenarios donde se realizó la larga gira de promoción de “Hemispheres” en un lado y otro del Océano Atlántico. Incluso hubo algunos conciertos en los que tocaron íntegramente las suites ‘Cygnus X-1’ y ‘Hemispheres’. Así como “Hemispheres” fue un álbum difícil de grabar – y de cantar, como admite también Lee – el grupo estaba en posición de erigirse como una fuerza suprema y contundente dentro de la escena rockera de esos tiempos. Justo eso era lo que encarnaba el trío de Lee. Lifeson y Peart en ese momento, un referente de fuerza elegante y contundente para el ideal del rock como arte. Con todo, a pesar de estar contentos con el nivel de creatividad y la vitalidad multicolor que los RUSH habían llegado a concretar sólidamente en esta primera mitad de su segunda tetralogía, para cuando llegó el año 1979 y todavía quedaban algunos meses de conciertos en su agenda, los músicos sentían que con un tercer disco que contenía una suite de una cara entera (el primero fue “Caress Of Steel” y el segundo fue “2112”) y, además, teniendo varios ítems de temática ciencia-ficcional y mitológica en su repertorio, el grupo sintió que se hallaba demasiado cómodo en su palacio de grandilocuencias musicales y vuelos intelectuales. En palabras del propio Lifeson: “Hasta el día de hoy pienso que ‘La Villa Strangiato’ está entre las mejores cosas que hemos hecho en toda nuestra carrera, pero tras hacer este disco, teníamos la sensación de que nos estábamos volviendo un poco predecibles.” Añade Lee: “La pieza titular era una suite que ocupaba todo un lado del disco. En cierto sentido, era una versión diferente de ‘2112’. Las notas eran diferentes, la narrativa era diferente, pero en cuanto a lo estructural, teníamos la sensación de que nos estábamos repitiendo. Así, llegamos a la conclusión de que eso no era saludable para nosotros. Necesitábamos escapar de esta forma de hacer las cosas. Necesitábamos una nueva dirección y la encontramos en “Permanente Waves”, nuestro siguiente disco.” Peart, por su parte, diagnostica la ilación de “A Farewell To King” y “Hemispheres” como un periodo determinado de la banda: “Fue con “A Farewell To Kings” donde empezamos a experimentar mucho con texturas, y llevamos eso a su apogeo absoluto con “Hemispheres”. Y después de eso, decidimos que ya no seguiríamos haciendo eso más, que ya no queríamos continuar con este enfoque de arreglos pomposos.” En cuanto al nivel de éxito comercial de “Hemispheres”, éste tuvo más ventas que el disco predecesor en los EE.UU. y en Europa, al contrario que en Canadá. Aun así, en su país natal, el grupo recibió por segundo año consecutivo el premio al Grupo del Año en los Juno Awards, en marzo de 1979. La banda no solo quería tomarse su tiempo para repensar la orientación artística de sus ambiciones musicales, sino también una jornada de vacaciones bien merecidas tras las sucesivas creaciones y grabaciones de discos crecientemente complejos, más sus respectivas giras de promoción. No fue hasta fines del año 1979 que el grupo volvió a trabajar en la composición del siguiente disco de estudio (“Permanent Waves”) y quedarse en su país natal para grabarlo. Pero eso será asunto de otra retrospectiva: por lo pronto, ésta termina con palabras de enorme agradecimiento a RUSH por habernos brindado esta gema intemporal que es “Hemispheres”, una de las obras progresivas más brillantes y poderosas de la segunda mitad de los 70s.


Muestras de “Hemispheres”.-
Cygnus X-1 Book II: Hemispheres: https://www.youtube.com/watch?v=J3AJUjtWTgc
La Villa Strangiato (An Exercise In Self-Indulgence): https://www.youtube.com/watch?v=hf1vcikHMWo

miércoles, 29 de enero de 2020

RUSH: retorno a Xanadú

Rush - A Farewell To Kings 40th Anniversary

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gran honor de presentar la reedición de aniversario #40 de una de las obras cumbres de ese excelso trío canadiense llamado RUSH: “A Farewell to Kings”. Este disco grabado en los Rockfield Studios de Gales en junio de 1977, mezclado al mes siguiente en los Advision Studios de Londres, y sacado al mercado en el mes de setiembre, significó muchas cosas para este grupo canadiense que ya empezaba a asentarse en las primeras ligas de la escena rockera internacional de la segunda mitad de los 70s. La reedición, en formatos de triple CD y cuádruple LP, fue publicada en el primer día de diciembre del año 2017 por vía de la asociación coproductora de Anthem, Mercury, Ole y UMG Recordings. Geddy Lee añadió a sus usuales roles de cantante y bajista una buena dosis de intervenciones al sintetizador Mini-Moog y la pedalera sintetizada bajo Moog Taurus; este último ítem también será utilizado por Alex Lifeson, quien amplía su arsenal de guitarras eléctricas y acústicas añadiendo la acústica de 12 cuerdas y utilizando más enfáticamente la clásica. Por su parte, Neil Peart introdujo el glockenspiel, las campanas tubulares y orquestales, los bloques de madera, la cortinilla, el árbol de campana y otros implementos a lo que hasta entonces era un parco recurso de complementos percusivos para su inseparable batería. El grupo estaba decidido a evolucionar bajo sus propios términos añadiendo texturas, matices psicodélicos y esquemas prog-sinfónicos más abundantes que de costumbre a su esquema de power trio pesado. Parecía mentira entonces que, un año y medio atrás, el grupo estuviese en la lista de grupos sospechosos de caer en decadencia por parte de los ejecutivos de la compañía discográfica Mercury Records tras el fracaso comercial de “Caress Of Steel”, el tercer álbum que no logró completar el empuje creciente de los dos primeros. La oportunidad de hacer el cuarto disco, “2112”, fue ofrecida con la condición de que lograra un notable éxito de ventas, oferta que el grupo convirtió en un álbum cuyo lado A estaba enteramente ocupado por la suite homónima de siete secciones. A pesar del temor y la sensación de insensatez que estaba metida en las mentes de los ejecutivos, el disco, publicado en el primer día de abril de 1976, fue todo un éxito: el grupo apostó a seguir su propia voz, que clamaba por avanzar hacia nuevas alturas estéticas, saliendo airosos o muriendo en el intento. 


Rush - A Farewell to Kings

A despecho de las poco favorables críticas de la prensa musical, el grupo promovió ese disco exhaustivamente entre marzo de 1976 y junio de 1977, llegando a tocar por primera vez en escenarios británicos (hasta entonces, todos los conciertos eran en Canadá y en los EE.UU.). Dado que “2112” obtuvo discos de oro en Canadá y los EE.UU. en el trascurso de 18 meses, el management se sintió complacido y le otorgó al trío la absoluta libertad creativa; ese éxito también se vio impulsado por la publicación a fines de setiembre del mismo año 1976 del disco doble en vivo “All The World’s A Stage”, el cual también fue bien recibido comercialmente. El detalle revelador está en la proclama impresa en la contraportada del susodicho álbum en vivo: “Este álbum significa para nosotros el fin del principio, el punto de referencia que señala el cierre del capítulo uno en los anales de RUSH.” En palabras del propio Lifeson, la culminación de la grabación de “2112” les hizo comprender que el grupo ya había tocado el centro de su propia esencia artística y había dejado de expresar simplemente sus raíces e influencias primarias. El siguiente disco habría de reforzar este encuentro crucial con su ser más propio de parte del trío y eso conllevaba surcar una vía de cercana interlocución con el legado del rock progresivo británico, un escenario que el grupo siempre había admirado. El hecho de que “A Farewell to Kings” se grabara y mezclara en estudios de Gales e Inglaterra no era sino la manifestación exterior de este viaje interior. En días antes del inicio de las sesiones de grabación para este disco, Lee afirmó lo siguiente en una entrevista para la revista Circus: “Estamos expandiendo los alcances de lo que podemos ejecutar. estamos incorporando más instrumentos y habrá más presencia de texturas sonoras. Eso sí, ¡nunca traicionaríamos nuestro esquema esencial de hard rock! Simplemente lo remodelaremos. Hay muchas bandas que subestiman a su público, pero si uno observa a las bandas realmente grandes que tienen muchos años de carrera, se percatará de que han crecido y progresado junto a su público que también ha crecido y progresado.” En la misma entrevista, Peart confesó que pasó muchos meses estudiando y aprendiendo a dominar las percusiones tonales, y de hecho, el hiato de año y medio entre el disco anterior “2112” y el nuevo a ser grabado prontamente les dio tiempo y espacio para que cada uno hiciera sus exploraciones individuales en nuevos efectos de guitarra, más implementos percusivos, y cómo no, el muy relevante sintetizador Mini-Moog. Poco después del lanzamiento al mercado de “A Farewell to Kings”, Peart explicó en una entrevista concedida al semanario de Vancouver Georgia Straight que el grupo se dio cuenta de que se sentía un poco restringido en relación con las posibilidades de evolución musical hacia la cual querían dirigirse, así que en vez de ir a la opción más inmediata de aumentar el ensamble a cuarteto, decidieron aumentar su arsenal sin aumentar al personal. Todo el nuevo material fue compuesto en Ontario en un momento de relativo relax, algo que se repitió en las sesiones de grabación en los Rockfield Studios, pues éstos están ubicados en medio de la campiña galesa.

Rush - A Farewell to Kings 1977 Remastered Booklet Back Cover

Bueno, ya es hora de repasar concretamente el repertorio de este quinto disco de RUSH. Durando poco menos de 6 minutos, la canción homónima abre el álbum con una clara intención de manifestar la madurez de los nuevos vientos que soplan en el seno de la mente musical del trío. El comienzo viene con una hermosa sonata breve de guitarra clásica donde Lifeson se enfila directamente hacia un envolvente desarrollo temático de tenor renacentista; que poco después se unen el Mini-Moog (programado como un flautín) y el glockenspiel, estando el primero a cargo de llenar los espacios melódicos en curso mientras que el segundo tiene la misión de acentuar algunas notas concretas. Una vez terminada la breve introducción vamos al cuerpo central, pesado y ágil a la vez, fluidamente estructurado sobre una compleja y diversa ingeniería rítmica. El intermedio instrumental se asienta sobre un complejo compás de 7/4 sobre el cual se instala un primer solo de guitarra que comienza como entrecortándose y al final se impulsa hacia un cierre explícitamente fulguroso. Para la segunda sección del interludio, más breve, el ensamble usa un tempo más parsimonioso y el segundo solo de guitarra acapara un fragor más delineado en cuanto a lo melódico: a pesar de su brevedad, deja una huella fuerte para la próxima porción cantada. La letra de ‘A Farewell to Kings’ se centra en un enfoque ilustrado y centrado en el ideal moral de la autodeterminación sobre los síntomas de totalitarismo y corrupción en el sistema político: “We turned our gaze from the castles in the distance. / Eyes cast down on the path of least resistance”. – “The hypocrites are slandering the sacred halls of truth. / Ancient nobles showering their bitterness on youth.” Es precisamente en nombre de esa autodeterminación que en el último estribillo se hace un llamado a la conciencia para reivindicar la verdad del espíritu frente al sistema, una verdad que habría de fundar las bases para la defensa de la libertad individual y la justicia grupal: “Can't we raise our eyes and make a start? / Can't we find the minds to lead us closer to the heart?” Aquí se hace alusión a la canción que habrá de dar inicio al lado B del álbum, ‘Closer To The Heart’, canción que fue todo un hit en su momento, además de un himno rockero único e inmortal. Pero a esta canción volveremos más tarde.  

Rush - Alex Lifeson 1977 Rush - 1977

La mini-suite ‘Xanadu’ se encarga de cerrar la primera mitad del álbum y, de paso, asienta el cénit definitivo del disco. Mencionamos también que se trata de una las máximas expresiones de creatividad progresiva que jamás haya gestado este excelente trío de Lee, Lifeson y Peart ,debido a su mágica confluencia de inteligencia melódica, fortaleza fastuosa y seductor misterio. Con sus poco más de 11 minutos de duración, ‘Xanadu’ es la magna expresión de esta renovada excursión progresiva del trío canadiense. Peart, al inicio de sus elucubraciones personales sobre el concepto central dela letra, pensaba en la película Ciudadano Kane, esa magnífica ópera prima del genio ORSON WELLES, donde se hacía una cita del poema ‘Kubla Khan’ de otro genio, SAMUEL TAYLOR COLERIDGE. Investigando las conexiones entre la grandilocuente figura del trágico protagonista de la susodicha película y el tenor del poema, al final se decidió por centrarse en este último exclusivamente. Aunque a Peart le incomodaba hacer una letra sobre un poema – siendo así que él es más fanático de la narrativa que de la poesía – y estaba preocupado por el hecho de que tendría, en algún momento, que quitarse espacio a sí mismo para citar al propio COLERIDGE, siguió adelante con este viraje de inspiración. De hecho, Peart estaba interesado en mostrar cómo el sueño de la inmortalidad responde a un ansia fatua que, al ser concretada, condena a uno a un eternidad de improductivo aislamiento y pavorosa angustia: “Held within the pleasure dome / Decreed by Kubla Khan, / To taste my bitter triumph / As a mad immortal man. / Never more shall I return, / Escape these caves of ice.” Respecto a lo estrictamente musical, pues solo cabe señalar que se trata de una de las composiciones mejor logradas en todo el catálogo de RUSH, y además de eso, los tres músicos no escatiman esfuerzos para usar un ambicioso arsenal sonoro que incluye un guitarra de doble cuello con bajo y 12 cuerdas de parte de Lee, extensivo uso de pedaleras de bajo, varias florituras y desarrollos melódicos de Moog y abundantes percusiones. En los dos primeros minutos, el trío se enfrasca en la elaboración de flotantes atmósferas cósmicas que retratan un paisaje entre surrealista e idílico, todo eso hasta que un fraseo de guitarra en 7/8 instaura el preludio adecuado para el primer motif central: éste se caracteriza por ostentar una majestuosa mezcla de garra y distinción a través de una ilación de diversos esquemas rítmicos que van desde lo sutilmente parsimonioso hasta lo vorazmente intrépido. El segundo motif central se focaliza en una atmósfera sobria donde el Moog adquiere relativo protagonismo a la hora de marcar el sendero melódico de turno. De hecho, cuando este segundo motif central se repite con el lamento de haber conquistado el sueño falso de la inmortalidad, el terreno está preparado para un gran final que habrá de ser guiado por la guitarra de Lifeson: he aquí uno de los más alucinantes solos que ha hecho el buen Alex en su vida entera, es un solo fiero, atormentado, tenso, lúcidamente transmisor de la señorial pesadilla en la que se encuentra atrapado el protagonista. El epílogo consiste en una última vuelta de tuerca del preludio en clave introspectiva que lleva hasta los rotundos golpes finales. La banda ha exorcizado creativamente las herencias recibidas de los idearios de GENESIS, YES y PINK FLOYD. ¡Qué gran canción!, ¡¡qué gran canción!!

Rush - A Farewell to Kings

‘Closer To The Heart’ abre el lado B y se trata de una canción muy significativa para RUSH: se trató de un hit que desde entonces y hasta siempre formaría parte de los repertorios de los conciertos. De hecho, el grupo sentía que esta canción tenía potencial de éxito comercial y lo mismo habría de pensar el management de Anthem Records. Respecto a la letra, tal como indicamos anteriormente, retoma el asunto dejado ad futurum en la letra de la canción homónima en base a la exigencia de reformar ideales morales y sociales más cercanos al corazón del hombre una vez dejado atrás el aparato dogmático y opresivo del Ancien Regime. A pesar de durar menos de tres minutos, esta canción es muy elocuente en lo que dice tanto en lo poético como en lo musical. El modo en que las campanas tubulares y el glockenspiel acompañan a las escalas iniciales de las dos guitarras acústicas (una de 6 y otra de 12 cuerdas) abre la puerta para la prístina línea vocal que ha de erigirse en centro temático. El desarrollo melódico es tan firme como vulnerable, una combinación perfecta para la efectiva transmisión de un mensaje que es un llamado a la conciencia desde lo que parece ser una combinación de pragmatismo y romanticismo: “The blacksmith and the artist / Reflect it in their art, / They forge their creativity / Closer to the heart.” / “Philosophers and plowmen, / Each must know his part / To sow a new mentality / Closer to the heart. / Yes, closer to the heart.” La fineza arquitectónica del solo de guitarra en el intermedio y el empuje renovador que la segunda sección cantada recoge desde allí garantizan la concreción de un clímax rockero muy peculiar para el álbum. ‘Cinderella Man’ es la única pieza con letra hecha por Lee, siendo así que él se inspiró en la película Mr. Deeds Goes to town, protagonizada por Gary Cooper en el rol de un personaje filantrópico. Esta canción es la más cercana al estándar de rock pesado sofisticado que el grupo venía reforzando y refinando desde los tiempos de su segundo álbum “Fly By Night”, casi como si se tratara de un híbrido de ‘Something For Nothing’ (del “2122”) y ‘Lakeside Park’ (del “Caress Of Steel”). El interludio instrumental añade matices funky al holgorio rockero en curso. Por su parte, ‘Madrigal’ es una balada pastoral que respira un claro tufo Genesiano con algunos matices propios de una balada folklórica Zeppeliniana: los colores del Mini-Moog (que imita la flauta) y del glockespiel son detalles relevantes para realzar el intimista lirismo esencial de la canción. La letra es simplemente hermosa y aquí mostramos la segunda mitad de ella: “When life becomes as barren / And as cold as winter skies, / There’s a beacon in the darkness / In a distant pair of eyes. / In vain to search for honor / And in vain to search for truth, / But these things can still be given: / Your love has shown me proof.”

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El álbum se cierra con la minisuite ‘Cygnus X-1 – Book 1: The Voyage’, la cual ocupa poco menos de 10 ½ minutos de duración y consta de las secciones sucesivamente tituladas ‘Prologue’, ‘Part I’, ‘Part II’ y ‘Part III’. El esquema de trabajo desarrollado por el trío a la hora de componer y arreglar las ideas musicales que se van hilando a lo largo de ‘Cygnus X-1’ se sostiene en una síntesis entre la fiereza más noble de los álbumes previos (‘By-Tor And The Snow-Dog’, ‘The Necromancer’ y, sobre todo, la legendaria suite ‘2112’) y la fastuosidad frontalmente progresiva por la cual la banda apostaba con todo en este momento de su carrera. La narración del prólogo que se explaya sobre fondos psicodélicos de sintetizador y campanas nos recuerda a las que tenían lugar en el preámbulo de cada sección de ‘The Necromancer’ (la minusuite que cerraba el lado A de “Caress Of Steel”): ceremonioso y lúgubre, aquí se anticipa lo que será el dramático final del relato de base para la canción. El verdadero armazón grupal se inicia con los precisos puntillazos del bajo que establecen un compás complejo cuyas cadencias son prontamente completadas por la batería y la guitarra, siendo así que a partir de allí se realiza una ilación de motivos anticipatorios de los que se expondrán de forma más amplia y reforzada en las partes sucesivas. ‘Part I’. ‘Part III’ se caracteriza por acoger e impulsar los recursos de nervio rockero precedentes dentro de una implosión persistente que se manifiesta tanto en los explosivos encuadres de la guitarra y la batería como en el desgarrador canto de Lee (“Spinning, whirling, still descending. / Like a spiral sea unending. / Sound and fury drown my heart. / Every nerve is torn apart.”). En las instancias iniciales, unas palpitaciones grisáceas de guitarra, puntualizadas por mecanismos de campana que brotan en momentos estratégicos, anticipa con relativa sutileza el drama inminente de la absorción en el vacío destructor; las irrupciones entrecortadas de bajo y batería arman poco a poco el fragor climático definitivo. Inaudita combinación de LEZ ZEPPELIN, YES y BLACK SABBATH. A modo de una lánguida letanía funeral, los fraseos conclusivos de la solitaria guitarra parecen retratar el inmune silencio espectral del espacio exterior. Justamente esta serie de fraseos resurgirá para una de las secciones de la suite ‘Hemispheres’ que ocupará todo el lado A del siguiente disco de estudio del mismo título, pero eso será tema de otra publicación en este blog en un momento futuro.

Rush - A Farewell to Kings

Todo el CD 2 y la mayor parte del CD 3 contienen la versión íntegra del concierto que brindó el trío en el Hammersmith Odeon de Londres en el 20 de febrero de 1978, en el contexto de la gira de promoción para “A Farewell to Kings”. Más de la mitad de este concierto apareció  en el año 1998 como el volumen 3 de la edición especial del disco en vivo “Different Stages”, pero ahora tenemos el concierto entero. Todo comienza con la música de fondo procedente del disco de JUSTIN HAYWARD & JOHN LODGE “Blue Jays”, específicamente, la canción ‘Nights, Winters, Years’, lo cual prepara el terreno para la dupla inicial de ‘Bastille Day’ y ‘Lakeside Park’. Ambas piezas procedentes del subvalorado (y también un tanto irregular) álbum “Caress Of Steel” brindan sus diferentes modalidades de vigor rockero y claridad melódica  para calentar contundentemente el ambiente desde el punto de partida: el primero es ostentoso, el segundo es más evocativo. ‘By-Tor & The Snowdog’ exhibe toda su majestuosa garra a través de su manera tan compleja de jugar con su esencialmente llamativo groove. Tras el sistemático frenesí de los guitarreos de Lifeson para la sección intermedia, lo dejan allí para que, acto seguido, emerja ‘Xanadu’ con toda su fastuosa magia. Siendo la primera pieza del entonces nuevo álbum “A Farewell to Kings” que se presenta en este evento, el trío saca a relucir toda la grandilocuencia esencial de esta canción ante un público sumamente receptivo. Con la subsiguiente presencia de la canción homónima del entonces nuevo álbum, el grupo mantiene en vigor la pulida prestancia progresiva con la que se alimenta su músculo rockero en este momento de su carrera: esto imprime una rotunda capitalización de la aureola de excelencia musical que se va imponiendo y reforzando con sentenciosa soltura. Ya sea en vivo o en estudio, ese preludio de guitarra clásica esboza su inherente belleza con convicción. La bien afiatada dupla de Lee y Peart funciona a las mil maravillas en los pasajes más complejos para permitir a la guitarra llenar espacios o soltarse en solos variopintos. ‘Something For Nothing’ nos devuelve a una garra rockera encuadrada en un esquema melódico más escueto, pero siempre con ese talante sofisticado propio del trío. Claro está, cuando llega el turno de ‘Cygnus X-1’, la prestancia progresiva alimentada de furia volcánica vuelve a ser la orden del día. El CD 3 comienza con la dupla de ‘Anthem’ y ‘Closer To The Heart’, dos canciones cuyas letras versan sobre el poder de la autodeterminación y los méritos de una visión moral del mundo que integre racionalidad y sentido de la comunidad. Ambas canciones son muy significativas para la historia de RUSH porque la primera de ellas abre el primer disco del grupo con Peart como integrante (“Fly By Night”) mientras que la segunda fue su primer hit mundial, justamente extraído del álbum entonces promocionado.

El momentum de la noche tiene que ser la suite ‘2112’, esa creación que anticipaba con miles de fuegos artificiales el arribo de la definitiva madurez progresiva del trío: este relato de rebeldía, introspección y autodeterminación a través de la visión estética del mundo resuena en las mentes y corazones del público tanto por su fuerza rockera como por su dramática complejidad estructural. la tocan casi entera pues omiten la sección ‘Oracle’. Cómo no, todo llega a su éxtasis decisivo cuando la última sección instrumental activa su furia sonora bajo el anuncio: “Attention all Planets of the Solar Federation. / Attention all Planets of the Solar Federation. / Attention all Planets of the Solar Federation. / We have assumed control. / We have assumed control. / We have assumed control.” ¿Es el triunfo fatal del statu quo o la victoria de los estetas rebeldes que heredaron el legado del protagonista? La doble posibilidad de interpretación de este clamor enaltece aún más el fragor musical en curso. Tras este antológico maelstrom de ideas y expresiones iconoclastas en el idioma rockero, el trío se despide del público por primera vez, lo cual no es sino el preludio al primer encore: el popurrí de ‘Working Man’, ‘Fly By Night’ e ‘In The Mood’, incluyéndose un fabuloso solo de batería antes de los golpes finales de la tercera canción. Una nueva despedida falsa anima al público a pedir más y con ello llega el segundo y último encore: ‘Cinderella Man’, canción idónea para cerrar el evento con un aire de distinción y un gancho melódico efectivo. Este volumen 3 se cierra con versiones hechas por otros intérpretes. Los DREAM THEATER se hacen cargo de ‘Xanadu’ con el uso de una rimbombancia expresiva muy fiel a la versión original, lo cual no es  de extrañar pues RUSH siempre ha sido una gravitante influencia en el quinteto estadounidense. El trío WRECK hace su propia versión de ‘Closer To The Heart’ con un punche rockero más exultantemente hard-rockero, mientras que el cuarteto THE TREWS presenta remodela ‘Cinderella Man’ con un talante más crudo (al modo de THE WHO y THE KINKS), sin por ello dejar de lado su lirismo original. El solista ALAIN JOHANNES hace una peculiar revisión etérea de la bella balada ‘Madrigal’ con un destaque especial de la guitarra sin trastes Ebo y un arreglo instrumental un poco más largo. El último ítem del CD 3 es una serie de efectos cósmicos al Mini-Moog que supuestamente iban a concretar una introducción espacial mucho más amplia para la última pieza del álbum: esos efectos estaban recogidos en una cinta que descubrió Wilson. El trío vio con buenos ojos la idea de incorporar esta rareza en la edición que tenemos en nuestras manos: Lifeson sugirió el título ‘Sickness X-1’ pero al final quedó como ‘Cygnus X-2 Eh’.

Rush

El librillo que acompaña a esta reedición es muy detallada en anécdotas concernientes a los aspectos técnicos de la grabación de cada tema, así como las inspiraciones e impresiones a posteriori que tienen los músicos y el ingeniero de sonido Terry Brown. De hecho, fue idea de este último que los sonidos exteriores (con cantos de aves incluidos) que sirven de fondo para las secciones iniciales de las dos primeras canciones del álbum se grabaran en las mismas afueras de los Rockfield Studios. Una ambientación totalmente natural. Lifeson recuerda que tocó caminando entre los micrófonos instalados en el jardín el preludio barroco de la canción homónima: le resultó un poco incómodo pues él no contaba con una correa para la guitarra y tuvo que improvisar una, siendo así que lo más correcto para una guitarra clásica es tocarla de manera fija y sobre un asiento. Pero, de todas maneras, le pareció gracioso y entrañable caminar con la guitarra casi colgando mientras miraba a Lee con su Mini-Moog y a Peart con su glockenspiel. Respecto a la letra de ‘Xanadu’, Peart recuerda que la noción de la inmortalidad como castigo y maldición no era nueva para él. Durante los tiempos de su primera banda de rock JR FLOOD, a la edad de 17 años, él hizo la letra para ‘Retribution’, la primera canción con letra suya. Cuando su madre se percató de eso, le preguntó entre risas: “¿Para quiénes haces estas letras?, ¿para profesores universitarios?” En palabras del buen Neil, se trató de una ocurrencia muy peculiar de su madre: “Algo muy suntuoso de decir a un muchacho aspirante a baterista que no llegó a terminar la secundaria. Años después, cuando alcancé la fama como integrante de RUSH, oí una vez disparatadas observaciones del estilo de «RUSH es  lo que sucede cuando se deja al baterista escribir las canciones.» Por supuesto, no tengo toda la culpa de eso: yo solo escribía las letras.” Lifeson designa a ‘Cinderella Man’ como una de sus canciones preferidas de ese periodo del grupo debido a la diversidad de su estructura musical y la alternancia de pasajes acústicos y eléctricos en sus estribillos. A pesar de su extensión y pomposa estructura multiforme, ‘Xanadu’ (la primera canción efectivamente grabada para el álbum) tomó relativamente poco tiempo para ser grabada pues era una pieza que el grupo ya había tocado en vivo antes de la grabación del álbum: su debut fue en un concierto en Milwaukee en el 10 de mayo de 1977, y el trío se la sabía al derecho y al revés. Es impresionó mucho a Brown y asentó un actitud muy optimista para el resto de la temporada de grabación, incluso estimulando ideas para la canción que más exigía de finezas experimentales en la consola de grabación, o sea, ‘Cygnus X-1 – Book 1: The Voyage’. En fin, esto es lo que nos ha brindado nuestra visita a los tiempos de “A Farewell to Kings”, un tiempos eternos donde la fuerza creativa de RUSH gobernaba, con la fuerza y el temple propios del emperador mongol Kublai Khan, una provincia importante dentro del cosmos del rock progresivo: una nueva mentalidad estaba siendo forjada, diseminada y afianzada en la escena musical de aquel entonces por los Sres. Lee, Lifeson y Peart, una mentalidad majestuosa. 


Muestras de “A Farewell to Kings”.-
Cygnus X-1 – Book I: The Voyage: https://www.youtube.com/watch?v=uDvWLOyZDYQ
A Farewell to Kings [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=eV-5iNu6Sd8
Closer To The Heart [video-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=kyhW2v0NDM0
Cinderella Man [en vivo en el Hammersmith Odeon, 20 de febrero de 1978]: https://www.youtube.com/watch?v=z6c-D7ZeVs4