viernes, 29 de mayo de 2020

La siembra de un nuevo triunfo artístico en los parques y jardines de 2112

2112 - Nuestro mejor fracaso

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos más buenas noticias desde el escenario prog-metalero argentino, y éstas vienen de la mano del trío 2112 con su nuevo disco bajo el brazo: “Nuestro mejor fracaso”. Publicado a inicios de marzo pasado, este ítem conforma el quinto trabajo de estudio de esta veterana y aún firme personalidad de la escena rockera del país de Cortázar y Sábato... bueno, y el país de Benedetti también, pues el bajista de los dos últimos discos es de origen uruguayo. Juan Tambussi [guitarras], Sergio Moscatelli [batería] y Gabriel Costa Ferraro [bajo y voz] se hicieron esperar con esta nueva entrega tras los 8 años que pasaron desde la publicación del álbum precedente, el excelente “El maravilloso Circo De Los Hermanos Lombardi”. Pues bueno, resulta que la espera valió la pena pues “Nuestro mejor fracaso” nos vuelve a agitar con el acostumbrado paradigma de combinación de fuerza y exquisitez de 2112, a la par que se van añadiendo matices frescos al asunto. Nos podemos atrever tal vez a afirmar que incluso supera al disco antes mencionado en cuanto al despliegue de riqueza musical, pero mejor dejamos este veredicto para todos los que vayan escuchando el disco mientras avanza el tiempo. Si en el mencionado disco anterior, el grupo operó como cuarteto con un integrante a cargo del canto, ahora es Gabriel Costa quien se hace cargo de esta función junto a su inseparable bajo colgado de sus hombros, por lo que el grupo regresa a su clásico formato de trío sin ningún inconveniente. Eso sí, para el último tema del disco, Martín Núñez aportó intervenciones vocales adicionales. Norberto Villagra dirigió los procesos de grabación, mezcla y masterización de “Nuestro Mejor Fracaso”, las cuales tuvieron lugar entre agosto de 2017 y mediados de 2018; por su parte, Javier Iglesias y el propio Moscatelli se hicieron cargo de la parte gráfica, tomando como parte de su inspiración la obra del maestro Delesio Antonio Berni. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de este disco, ¿vale?

Grupo argentino 2112

Los tres primeros temas del disco duran cada uno entre 7 y 7 ½ minutos, coincidiendo en ser de autoría exclusiva de Tambussi (más adelante hay temas con letras de Costa, Moscatelli y Carlos Tambussi). ‘Los caminos del diligente’ da inicio a las cosas con un punche rotundo y una convincente claridad melódica, siendo así que esta última sabe revestirse de estilizada elegancia durante su desarrollo temático, así como en la elaboración de su swing. Es así como la alternancia entre los pasajes aguerridos y los serenos se encadenan en un flujo impolutamente encuadrado. La cosa suena a un híbrido entre los RUSH de los tres primeros álbumes y los LED ZEPPELIN de la fase 75-76, más algunos coqueteos insospechados con el paradigma clásico de GENESIS en el interludio instrumental que precede a la coda. ¡Qué buen inicio del álbum! ‘Un perro que decidió volar’ emerge con la misión de capitalizar la herencia de la faceta aguerrida de la canción de apertura para llevarla hacia un escalón más alto de sofisticación prog-metalera. El trío afianza su solidez esencial en medio de la suntuosa vitalidad esencial de la canción, logrando así que el fuego expresivo grupal incremente el fragor de sus llamas. ‘El jardín de mi casa’ tiene un esquema rítmico más sosegado pero el nervio rockero con el que se arma el desarrollo temático claramente acoge, en líneas generales, los ecos de vigor y sofisticación de la canción precedente. La emotividad de algunas letras está a flor de piel: “Sin iglesia donde llorar, apuesto a un dios bueno / Y espero me esperes al final.” / “Aún esperando el momento. / Es un huracán que todo arrasa.” Con estos primeros 21 ¾ minutos (o casi) de música ya tenemos bastante para disfrutar de “Nuestro mejor fracaso”, y, de hecho, podemos decir que la secuencia de las canciones segunda y tercera conforma un primer cénit del álbum… pero todavía queda más buena música en lo que resta del álbum y no es para nada justo pasarla por alto. Tenemos a una pieza como ‘Hace mil años’, cuya atmósfera general de ceremoniosidad reflexiva se siente tan intensa como amable. Encontramos aquí una cruza excelente entre los RUSH de inicios de los 90s, el paradigma de FATES WARNING y las tradiciones de INVISIBLE y PESCADO RABIOSO: la comedida sofisticación de los primeros se mezcla fluidamente con el lirismo mágico y peculiar de los dos últimos, y en manos de los 2112, esto se transporta hacia un ejercicio de lúcida sensibilidad melódica dentro de un contexto patentemente energético. Podemos decir que esta canción marca un momento especial dentro de la tónica general del álbum, además de erigirse en otro cénit del mismo.

Grupo argentino 2112

‘Frío y distante robot metálico’ es la canción con letra de autoría de Costa, asumiendo una mirada existencialista sobre el afianzamiento de la autodeterminación a través de los vaivenes de la vida (“Llegó el momento de ascender, / Al propio destino vencer: ser feliz. / Llegó el momento de crear, / Mi propio camino encontrar – para seguir.”). Creando conexiones con los paradigmas de DREAM THEATER y BOZZIO LEVIN STEVENS para darle un aire fresco al patrón de robustez señorial que es marca de los 2112, esta canción estipula una nueva muestra de vigor sonoro mientras establece recursos de acogedor lirismo en su esquema melódico. Hay un pasaje muy inspirado donde la guitarra acústica realiza un solo sutil mientras el bajo realiza unas hermosas florituras con el apoyo del swing jazz-rockero que crea Moscatelli para la ocasión. Definitivamente, aquí tiene lugar una resurrección de las aureolas incendiarias de las canciones #2 y #3 con la adición de matices nuevos, y con ello, se gesta otra pieza particularmente destacada dentro del disco. Mención especial para el solo final de guitarra eléctrica que impulsa el armazón del majestuoso epílogo. La breve pieza instrumental ‘El mejor lechón del mundo’ consiste en una serie de efectos repetidos de acordes de guitarra que aportan un aire de minimalismo mecanicista al disco. Un elemento nuevo que sirve para crear un breve paisaje abstracto y etéreo antes del arribo del último tema del disco, titulado ‘Parque recreativo para zombis buenos’, y que es el más incendiario del mismo. Con una fuerza metalera contundente y una dosis razonable de versatilidad en el manejo del ambiente general de la canción, el terreno está bien asentado para la instalación de la más voraz explosión rockera: eso incluye algunos aportes vocales de growling, diseñados para capitalizar esta fiereza dominante. En fin, todo esto fue lo que se nos brindó en “Nuestro mejor fracaso”, el nuevo triunfo artístico de unos 2112 que demuestran la persistencia de su siembra creativa y su cosecha musical dentro de la vanguardia rockera argentina. Sin duda, un disco muy recomendable que perpetúa el gran nombre de esta banda fundada a fines de los 80s, banda legendaria y vigente a la vez. 



Muestras de “Nuestro Mejor Fracaso”.-
Frío y Distante Robot Metálico: https://www.youtube.com/watch?v=EEUwFsv_-lE

sábado, 23 de mayo de 2020

UBI MAIOR y su nuevo catálogo de exquisitas piezas progresivas

Ubi Maior - Bestie, Uomini E Dèi

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco del grupo italiano UBI MAIOR, el cual se titula “Bestie, Uomini E Dèi” y fue publicado el pasado 8 de mayo. El sello a cargo de dicha publicación es AMS Records, y cuenta con la organización de BTF para su distribución comercial. El colectivo de UBI MAIOR, conformado por Mario Moi [voz, violín y trompeta], Gabriele Manzini [teclados y flauta], Marcella Arganese [guitarras eléctricas y acústicas], Gianmaria Giardino [bajo] y Alessandro Di Caprio [batería], se ha lucido a lo grande con este nuevo trabajo, el cual nos parece, desde ya, una de sus obras más destacadas. Es el primer disco del grupo donde aparece Giardino, quien reemplaza a Walter Gualtiero Gorreri. Es el cuarto álbum de esta banda formada en la localidad de Milán en 1999, logrando registrar su primer trabajo de estudio “Nostos” en el año 2005. Con “Bestie, Uomini E Dèi”, se da una capitalización decisiva de su enérgica propuesta prog-sinfónica, la cual se basa principalmente en una recuperación del legado de los nombres más notables del prog pesado de primera generación de su país (ALPHATAURUS, MUSEO ROSENBACH, IL BALLETTO DI BRONZO), más algunos elementos del sinfonismo clásico (LE ORME, GENESIS), dando a todo este crisol de influencias un armazón personal. La gente de UBI MAIOR comparte nexos con sus paisanos de LA MASCHERA DI CERA, IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE, NOTABENE, MALIBRAN y NOT A GOOD SIGN. Al fin y al cabo, no estamos hablando de un grupo novato; de hecho, la grabación de este disco sirvió para conmemorar el vigésimo aniversario de existencia de UBI MAIOR... ¿y qué mejor manera de hacerlo que poner nuevos ítems en su catálogo? La grabación de este nuevo disco comenzó en noviembre de 2019 y ya en los primeros meses de este año se completaban los procesos de producción y masterización del mismo. No son muchos los trabajos que el grupo ha gestado en todos estos años, pero éstos siempre han obtenido bien merecidos elogios. Tal como indica el título del álbum, las piezas contenidas en él se inspiran en personajes misteriosos, figuras mitológicas y seres ultraterrenales. Bueno, ya es hora de repasar los detalles de “Bestie, Uomini E Dèi”.

Ubi Maior

Las cosas se ponen en marcha con la impresionante dupla de los temas ‘Nero Notte’ y ‘Misteri Di Tesaglia’. El primero de estos temas comienza con un riff en 7/8 de la guitarra, siendo así que al poco rato se une el resto del bloque instrumental para explorar recursos de fastuosidad progresiva propios de la vieja escuela. La guitarra ocupa un rol crucial a la hora de reforzar los delineamientos bien encauzados del desarrollo temático, el cual tiene como columna vertebral el flujo propio de la polenta rockera en curso. Muy impresionante punto de entrada. ‘Misteri Di Tesaglia’, por su parte, ostenta una aureola más ceremoniosa, algo muy útil para que el grupo explora los matices más dramáticos de su propuesta musical. Comenzando con un arquetipo de balada sobre un compás de vals sinfónico retorcido con quiebres inusuales, el colectivo parte de allí para focalizar un desarrollo temático barroco con un muy marcado talante evocador. A mitad de camino, las cosas se intensifican y ganan en vigor rockero mientras la guitarra gana espacios para mostrar su punche en medio del nuevo motif que entró a tallar. En la sección final, la canción vuelve al espíritu ceremonioso inicial bajo la estrategia de una balada señorial: las suntuosas capas y orquestaciones a cargo de los teclados se compenetran muy bien con la parsimonia estilizada gestada por la dupla rítmica mientras la guitarra se prodiga en trucos Hackettianos. Una canción muy hermosa cuya esencia mayestática pone el perfecto contrapunto a la agilidad persistente de la canción de apertura. Un primer cénit definitorio del disco. Las cosas mantienen la prestancia de magnificencia progresiva cuando entra a tallar el tercer tema, titulado ‘Wendigo’, a la vez que acrecientan la estrategia versátil en su enfoque compositivo. En su espacio de poco menos de 8 minutos, la banda transita desde sigilosos grooves que rozan el estándar jazz-progresivo a momentos de esplendor pomposo, pasando por parajes marcados por un contundente empuje rockero. El empleo de esquemas rítmicos inusuales y la fluidez en la sucesión de los diversos pasajes realzan el talante triunfal de la pieza. Los ornamentos de violín que entran a tallar ocasionalmente complementan muy bien a las orquestaciones de los teclados. El epílogo de piano es un excelso ejemplo de romanticismo en su faceta más incandescente 

El excelso instrumental ‘Nessie’, que dura poco más de 8 ¾ minutos, tiene la misión de instaurar el último gran momento culminante del álbum. Con su mezcla de estilizado vigor y refinamiento melódico, toda su secuencia de variantes temáticas se enmarca sólidamente en una sofisticada ingeniería que versátilmente se amolda a todos los cambios de atmósfera que tienen lugar. El grupo pasa con toda la naturalidad del mundo del más cálido lirismo a la fronda de tensiones estilizadas, no siendo tímido a la hora de exhibir su gusto por las rimbombancias manieristas, pero tampoco llegando a saturar. El ensamble enfila muy rectamente las baterías de su robusta expresividad sinfónica. Encarnando la cosecha sonora de ‘Wendigo’, esta pieza asienta el segundo cénit decisivo del álbum, sin duda. Tras el vitalista e incendiario caleidoscopio musical que tuvo lugar en ‘Nessie’, emerge ‘Fabula Sirenis’ como un recurso de exploración de la faceta más introspectiva de la banda. Esta pieza obedece al esquema de una balada sinfónica con algún interludio extrovertido que entra a tallar alrededor del último tercio para meter un elemento sorpresivo de dinamismo al desarrollo temático. Es mayormente sobre las escalas del órgano que reposa la fuerza de carácter de esta canción, la cual nos remite a un interesante híbrido entre los paradigmas de MUSEO ROSENBACH y los GENESIS de la fase 70-72. La pieza homónima dura casi 9 ¾ minutos, siendo la más larga del repertorio, y de paso, estando también a cargo de cerrarlo. Recogiendo algo de la espiritualidad reflexiva de la canción precedente para llevarla hacia un ambiente notoriamente más solemne, ‘Bestie, Uomini E Dèi’ se encuadra inicialmente dentro de un medio tiempo donde el entramado de la guitarra y los teclados desarrolla una gracilidad efectiva y llamativa, la cual pronto se torna en una grandilocuente solemnidad arropada por un esquema sonoro robusto. A poco de pasada la frontera del segundo minuto, nos topamos con uno de los solos de guitarra más rotundos del disco, y es justo a partir de aquí que se prepara el terreno para un nuevo motif donde el órgano ocupa un rol más protagónico. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto y medio, se arma un interludio pastoril de guitarra acústica y flauta, el mismo que vira las cosas hacia un aura contemplativa. Los últimos 3 ½ minutos están diseñados para armar la ingeniería de un epílogo hierático y solemne donde el grupo da un giro Floydiano a un encuadre melódico sinfónico inspirado en el paradigma de unos ALPHATAURUS. Esta vez es la trompeta la proveedora de elegantes ornamentos para las capas de teclados; por su parte, la guitarra elabora retazos flotantes y el piano preserva la cohesión armónica de este momento final.

Todo esto es lo que nos brindó el personal de la magnífica banda UBI MAIOR con “Bestie, Uomini E Dèi”, un disco que parece destinado a erigirse como uno de los más notables ítems de prog sinfónico del presente año 2020. Ya se hacían extrañar estos grandes músicos pero al fin tenemos un nuevo disco de ellos para nuestras colecciones. Recomendado al 100%.



Muestras de “Bestie, Uomini E Dèi”.-

viernes, 15 de mayo de 2020

ZOPP: asociación anglo-italiana para la renovación del discurso progresivo actual

Zopp - Zopp

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

En esta ocasión tenemos el placer de presentar al proyecto musical ZOPP y su disco homónimo, publicado durante la primera mitad del presente mes de abril, o sea, hace muy poco. Se trata de un disco que nos ha impresionado mucho pues la línea retro-jazz-progresiva de fuerte tendencia Canterbury está trabajada con mucha clase y muy convincente intensidad. De hecho, las influencias de EGG, HATFIELD AND THE NORTH y los SOFT MACHINE pre-1971 son bastante fuertes en el esquema sonoro ya la dinámica predominantes en el repertorio de este disco, un disco muy hermoso, permítasenos adelantar. También hay elementos de sinfonismo y avant-prog que se infiltran en momentos estratégicos de este disco; ya entraremos en más detalles al respecto. Todo este material recogido en “Zopp” es el resultado de una labor de 10 años que el líder de ZOPP, el británico Ryan Stevenson, afincado en Nottingham, ha invertido en la composición y la producción del ítem que ahora reseñamos. Con la adición permanente del baterista-percusionista italiano Andrea Moneta (del grupo neo-prog LEVIATHAN), el proyecto adquirió una proyección anglo-italiana. Stevenson, por su parte, se hace cargo de los teclados, el mellotrón, los órganos Hammond y Korg CX-3, el piano, el pianet Hohner, los sintetizadores análogos Arturia y Nord Electro 5d, el bajo, la guitarra eléctrica, las grabaciones de campo y algo de percusión adicional. Además, el dúo se beneficia de las ocasionales colaboraciones de Andy Tillison (sí, el mismo de THE TANGENT) a los teclados, Theo Travis (sí, el mismo de SOFT MACHINE) a la flauta, Mike Benson al saxofón tenor y Carolyn Joy Clarke al canto. Tillison no solo colaboró como instrumentista en algunos temas, sino que también realizó labores de masterización para el disco entero, además de co-producirlo junto a Stevenson. Moneta, por su parte, fue más allá de lo meramente performativo y se hizo cargo de la ingeniería de sonido para sus propios aportes de batería y percusiones.

Zopp - Zopp

Yendo a los detalles concretos del disco, lo primero con lo que nos topamos es la dupla de la miniatura ‘Swedish Love’ y ‘Before The Light’. Aquélla tiene como función instaurar un prólogo psicodélico de tenor moderadamente suntuoso donde una fanfarria inicial de teclados culmina con una capa minimalista de sintetizador de tenor cósmico, la misma que anuncia el arribo del colorido y el groove centrales de ‘Before The Light’. Aquí tenemos una brillante expansión de coloridos melódicos y vibrantes tonalidades que se mueven a través de una compleja ingeniería rítmica (mayormente usando compases de 6/8 y 5/4). Los riffs y ocasionales ornamentos de guitarra sirven para realzar oportunamente varios pasajes guiados por el órgano y el piano, todo ello mientras la batería se encarga de elaborar recursos vigorosos para el vitalismo general. ¡Qué buena manera de iniciar el álbum! ‘Eternal Return’ sigue, en buena medida, la senda trazada por el tema precedente en lo referente al explayamiento de la claridad melódica, pero esta vez el swing es más contenido y la atmósfera se sitúa en un área extraña entre lo solemne y lo sombrío. Ahora el rol de la guitarra es más notorio dentro del desarrollo temático. El asunto suena un tanto emparentado con el legado de HAPPY THE MAN con el añadido de un cierto parentesco con la banda compatriota LOST CROWNS. ‘Sanger’ es una pieza que se traslada a través de una ambientación un poco más calmada que las de las dos anteriores mientras explora más a fondo los recursos de densidad ya presentes en ‘Eternal Return’. De todas formas, a pesar de que la idea-guía en la estructuración del desarrollo temático y la atmósfera se apartan un poco del abierto expresionismo plasmado en piezas precedentes, todavía notamos que hay algunos pasajes donde los ornamentos rítmicos exhiben un vigor intenso. Una pieza bella y extravagante, para nosotros, un cénit del álbum. Quizás pudo beneficiarse de una expansión un poco mayor de los poco más de 3 ¼ minutos que el grupo le ha concedido, pero es que ahora llega el turno de ‘Sellanrå’. Este quinto tema del álbum es una exploración de atmósferas misteriosas que, en ocasiones, rayan con lo tenebrista. Las parcas escalas de piano trazan el núcleo temático mientras las capas de teclados y los retazos de guitarra arman una envolvente aura de intrigante solipsismo.

‘V’ emerge con toda la intención de recuperar a lo grande los aspectos más extrovertidos del patrón estético de ZOPP, especialmente en lo referente a los legados de los temas #2 (en cuanto al esplendor melódico) y #3 (en cuanto a la prioridad de grooves contenidos dentro del armazón rítmico). Algunos ornamentos de flauta entran a tallar para realzar eficazmente ciertas partes del arsenal de teclados, el cual dirige el complejo y cautivador desarrollo temático. Esto suena a un híbrido entre HAPPY THE MAN y los NATIONAL HEALTH del primer álbum, con algunas reminiscencias de A TRIGGERING MYTH. Otro estupendo cénit del álbum. Con la dupla de ‘Being And Time’ y ‘Zero’, el ensamble se dispone a seguir expandiendo su paleta sonora mientras refuerza sus líneas básicas de creatividad progresiva: a propósito, resulta muy heideggeriano el título del primero de estos temas mencionados. ‘Being And Time’ ostenta una solemnidad tensa y categórica que permite al grupo tantear cierto coqueteo con la faceta más fastuosa del así llamado rock-in-opposition; de hecho, notamos aquí ciertas confluencias con el patrón estético de los italianos SKE y de los estadounidenses RASCAL REPORTERS en lo referente al manejo etéreo de esquemas disonantes y la intervención de algunos interludios abiertamente siniestros. De todas maneras, también hay algunos pasajes de tenor cálido desde los cuales se extienden lazos de familia con lo hecho antes en ‘Sanger’. Justo a algo así nos referíamos cuando decíamos que deseábamos que ´Sanger’ fuese más extenso: ‘Being And Time’ cumple ese deseo nuestro y se erige como otro momento culminante de este repertorio. Por su parte, ‘Zero’ le da al colorido habitual de la banda una garra renovadora, siendo así que en varias instancias del desarrollo temático, el dúo establece un andamiaje bien afilado, lleno de nervio expresivo. Eso sí, este nervio no es utilizado para manifestar tensión sino para manifestar una pasión celebratoria con una muy ampulosa estilización. Volvemos al terreno de A TRIGGERING MYTH con huellas de NATIONAL HEALTH. 

Zopp - Zopp

Ocupando un espacio de poco más de 9 ¼ minutos, ‘The Noble Shirker’ cierra el álbum con distinguido fulgor, algo totalmente idóneo para el tema más extenso del repertorio. La misión principal de esta pieza es la de dar prioridad al paradigma del prog sinfónico para atenuar relativamente el rol del Canterbury remodelado que ha sido el ingrediente principal dentro de este exquisito menú musical. La sección inicial suena mucho a EGG pero, tras un interludio signado por un compás marcial envuelto en una atmósfera sobriamente densa, el asunto vira hacia el estándar prog-sinfónico. De hecho, mientras que algunos solos y bases de teclado cuentan con esa prestancia elegante y sobria propia de Bardens, casi todos los solos de guitarra se insertan claramente en el paradigma Hackettiano. Los colores añadidos por el saxo invitado para el clímax epilogar añaden bastante vivacidad al asunto. Por último, la coda sintetizada aporta una interesante variante cósmica al reposo que necesariamente ha de seguir tras el espléndido ejercicio de suntuosidades progresivas plasmadas a lo largo de los bien delineados recovecos de esta pieza. Un gran final para un gran disco. El nombre del disco “Zopp” y el del ensamble ZOPP deben ser anotados en un lugar destacado dentro de nuestra lista de apreciaciones preferentes dentro del escenario actual del rock artístico. Definitivamente, tenemos aquí uno de los ítems más hermosos de la producción progresiva del presente año 2020, el cual hace poco terminó su primer trimestre. ¡Recomendable al 200%!



Muestras de “Zopp”.-

lunes, 11 de mayo de 2020

THE INNER ROAD: majestuosas imágenes del jardín del prog sinfónico

The Inner Road - The Majestic Garden

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy comentamos el cuarto trabajo de estudio de THE INNER ROAD, un disco que muy bien puede ser calificado como el emprendimiento más ambicioso que Steve Gresswell ha realizado como músico y como compositor: se titula “The Majestic Garden” y fue publicado en el primer día de marzo del año 2019... así que nuestra reseña resulta bastante impuntual, pero bueno, así se dieron las cosas en nuestra agenda. Lo que tenemos aquí en “The Majestic Garden” es una catálogo intensamente colorido de nuevas ideas proyectadas dentro de la permanente línea de trabajo prog-sinfónica que Gresswell siempre ha cultivado. Gresswell toca todos los teclados, todas las partes de bajo y de batería, y hace todas las programaciones de ritmo. Su único colaborador en este disco es el guitarrista Carl Anthony Wright, quien, dicho sea de paso, se roba la escena muchas veces, especialmente en los pasajes donde los matices rockeros se ponen al servicio del realce de los momentos más folclóricos del repertorio. Definivitamente, tenemos aquí una de las obras más enérgicas dentro del estándar sinfónico que se resiste a morir mientras sigue existiendo una escena progresiva en el mundo: THE INNER ROAD ha cosechado aquí la siembra de los dos discos precedentes, dando nuevos bríos a una línea de trabajo precisa y bien encuadrada. Bueno, ahora veamos los detalles del repertorio contenido en “The Majestic Garden”. 

La pieza homónima abre el álbum, expandiéndose en un clima de directa y frontal jovialidad donde la alegría de vivir dirige las pautas para el armazón melódico, un armazón que se sitúa en un híbrido de MIKE OLDFIELD y RICK WAKEMAN. Podemos interpretar el espíritu de esta composición como un ensalzamiento del paradigma de las danzas celtas que se contamina altamente por modismos románticos; algo así como un partir de una idea de inspiración Tulliana pero para llevarla a otro patrón musical. Luego sigue la dupla de ‘Call Of The Spirit’ y ‘Wind From The Reeds’, diseñada para explorar varios atajos y recovecos dentro de una extroversión más controlada (el segundo de estos temas mencionados es el segundo más largo del álbum con su espacio de 9 ¼ minutos). ‘Call Of The Spirit’ ostenta un dinamismo ceremonioso aunque todavía puede ser considerado como un expansivo ejercicio de sonoridades fulgurosas. En su segunda mitad, las cosas se agitan notablemente para, a partir de allí crear una pomposa alternancia entre pasajes frenéticos y sosegados donde la guía melódica es dominada por los teclados. Por su parte, ‘Wind From The Reeds’ ofrece dos secciones bien diferenciadas: una lenta y solemne donde el desarrollo temático exhibe una aureola contemplativa y, a veces, penetrada por un talante reflexivo; otra más intensa donde se establece nexos estilísticos con el tema inmediatamente anterior. En esta segunda instancia se da un creativo equilibrio entre la guitarra y los teclados para completar el paisaje musical en curso. Dicho sea de paso, varios de los solos de guitarra aquí expuestos nos parecen particularmente emocionantes. Con su espacio de casi 8 minutos, ‘Fire Of Life’ exhibe una especie de regreso al espíritu general de la pieza de apertura, aunque ahora la fastuosidad del romanticismo académico es un factor predominante sobre el céltico. De hecho, varias orquestaciones de los teclados y arreglos corales nos recuerdan muy de cerca al WAKEMAN de la etapa 1974-5, añadiéndose algunas vibraciones modernas al estilo de los discos sinfónicos del susodicho Mago de los Teclados de fines de los 80s e inicios del nuevo milenio.

El quinto tema de “The Majestic Garden” es el más largo con sus casi 9 ¾ minutos de duración y responde al título de ‘Lost Land’. Fiel seguidora de los inmensamente predominantes aires de esplendor melódico y fastuosidad rockera que han atravesado sistemáticamente a las piezas precedentes (especialmente, la segunda y la tercera), ‘Lost Land’ opera como una encrucijada entre los dos primeros temas del álbum. Posiblemente tengamos aquí los solos de guitarra más electrizantes del disco, y de paso, también algunos de los solos de sintetizador más envolventes. Acto seguido, ‘Changing Sea’ cumple con la función de aportar la cuota más exhaustiva de sobriedad en lo referente al espíritu musical y el desarrollo temático por el cual transitan el foco melódico y las orquestaciones de los múltiples teclados. Hay un esplendor sereno latiendo a lo largo y ancho del terreno sobre el cual se siembran las vibraciones evocadoras de la ingeniería sonora. ‘Water Well’ desarrolla un nuevo ejercicio de estilizada jovialidad, centrándose en lo sinfónico con una exquisita y pulcra hibridización entre la magnificencia de YES y el candor melódico de CAMEL (teniendo más cercanía con el vigor sistemático de los primeros). ‘Mother Earth’ sí se mete de lleno en la reinstauración de la ambientación jovial generalizada de ‘The Majestic Garden’. Claro está, teniendo en cuenta el modus operandi de Gresswell, no pueden faltar los interludios lentos para dejar que la vivacidad reinante pueda respirar con fluidez en ciertos momentos estratégicos. Llegamos al final del disco con ‘Circle Of Shadows’, pieza que en sus poco menos de 7 minutos de duración se explaya en una efectiva síntesis del modus operandi general del disco mientras asienta una relativa priorización de los climas y esquemas melódicos de tenor evocativo. El empleo de arreglos corales sintetizados y etéreas orquestaciones de teclados resulta muy importante a la hora de brindar una mística especial al desarrollo temático; por su parte, la guitarra, que explora una fiereza extrovertida imponente al modo de una cruza entre Gary Moore y Steve Howe, le da un músculo rotundo al lirismo reinante. La secuencia de estas dos últimas piezas garantiza que el álbum tenga un culmen conclusivo poderoso. 

“The Majestic Garden” ha sido uno de los discos prog-sinfónicos más exultantes y esplendorosos del pasado año 2019. Esperamos que pronto lleguen noticias nuevas de parte del cosmos musical de THE INNER ROAD para que el ideal sinfónico pueda seguir contando con insumos de exquisita valía musical.



Muestras de “The Majestic Garden”.-
The Majestic Garden: https://theinnerroad.bandcamp.com/track/the-majestic-garden
Lost Land: https://theinnerroad.bandcamp.com/track/lost-land
Mother Earth: https://theinnerroad.bandcamp.com/track/mother-earth

sábado, 2 de mayo de 2020

PRAXIS: memorias de una grandeza efímera de la historia del prog mexicano

Praxis - La Eternidad De Lo Efímero

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos un vistazo a la historia de la pujante y entusiasta escena progresiva mexicana de los ochenta, deteniendo nuestra mirada en el grupo PRAXIS y su único trabajo registrado, titulado “La eternidad de lo efímero” y publicado en el año 1988 por el sello independiente Rosenbach Records, para ser reeditado por Phoenix Records un año más tarde. Los orígenes de PRAXIS tuvieron lugar en la capital de México en 1985, bajo las iniciativas conjuntas del bajista Ricardo Anaya y el guitarrista Héctor Hernández, uniéndoseles poco después el teclista Ricardo Moreno y el baterista-percusionista Héctor Rosas. El primero de ellos aprovechó la ocasión para explorar un enfoque más aguerrido y electrizante al paradigma de la música progresiva que el que existía dentro de ICONOCLASTA, del cual era miembro. La labor creativa de este colectivo fue rápida pero no tuvo ninguna cabida dentro de la gran industria musical, así que “La eternidad de lo efímero” tuvo que producirse y publicarse de forma independiente, dos años después de la formación del grupo. eso sí, el cuarteto se ganó pronto un público de culto, lo cual posiblemente contó a su favor la antes mencionada conexión con ICONOCLASTA. De todas formas, se notaba a leguas que la propuesta de PRAXIS tenía su intensidad y frescura particulares, principalmente sostenidas por el atractivo de las interacciones virtuosas entre Hernández y Moreno; cómo no, la dupla rítmica hizo buena gala de agilidad y pulso para moverse eficazmente a través de los recovecos melódicos y ambiciosos arreglos de las composiciones. Este disco es generalmente considerado como un clásico del prog mexicano de los ochenta con justa razón, pero este triunfo artístico no vino acompañado de un apoyo merecido de parte de la industria, así que el grupo se desvaneció poco tiempo después de la primera publicación del álbum, su única herencia fonográfica. Moreno no solo continuó integrando las filas de ICONOCLASTA sino que posibilitó que Hernández entrara allí. Por su parte, Anaya siguió adelante con otros proyectos, al igual que Rosas. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “La Eternidad De Lo Efímero”.

De los cinco temas contenidos en este álbum, tres son de autoría de Moreno, y los dos restantes son escritos por Anaya, Hernández y Moreno. ‘Al filo del abismo’ abre el repertorio con un fulgor llamativo en base a un sólido empleo de todos los recursos que tiene la banda a su disposición: bien amalgamadas orquestaciones de teclado, ágiles fraseos de guitarra y sintetizador, vigorosa labor de la dupla rítmica. A despecho del título, el grupo asienta su voz musical sobre tierra firme con una convicción inexorable. Así las cosas, la energía no puede sino ascender, y eso se nota claramente en la siguiente pieza titulada como la banda misma. Lo que apreciamos en ‘Praxis’ es una articulación más focalizada en el motif central mientras se ornamenta con medidos ejercicios de destreza técnica. También advertimos que el empleo de un groove más frenético ayuda al grupo a capitalizar con rotunda musculatura la luminosidad vitalista que tan bien se había plasmado en la pieza de entrada, y ahora también late una incandescencia a flor de piel. Hay un enfoque central en las influencias de YES con elementos añadidos de la grandilocuencia de EMERSON, LAKE & PALMER. Con el arribo de ‘No sé quién soy desde que sé quién eres’, la gente de PRAXIS se apresta a seguir ahondando en el esquema sonoro claramente impuesto en la ilación de los dos primeros temas del disco, pero esta vez se concede cierto espacio a la elaboración de algún pasaje reposado; se aprovecha muy bien su expansión de poco menos de 7 ½ minutos. En esta pieza se realza particularmente la labor de los teclados pues sobre ellos se asientan el despliegue de esquemas barrocos en el desarrollo temático y el encuadre de los matices atmosféricos que entran a tallar estratégicamente en la sección epilogar. 

La segunda mitad del disco se inicia con ‘Equinoccio’, tema que empieza con un tenor relativamente sereno, apoyado en un groove contenido que nos recuerda al CAMEL del “Moonmadness” (y tal vez también a la faceta más relajada de los GENESIS de fines de la segunda mitad de los setentas): bajo esta pauta se desarrolla ampliamente el cuerpo central de la pieza en cuestión, hasta que la coda vira hacia una nueva muestra del vitalismo urgente muy propio del cuarteto. La pieza homónima del disco es la que ocupa los últimos 11 ¾ minutos del mismo. La ocasión se da para que la banda explore los picos épicos de su particular visión del sinfonismo y no la desaprovecha: la idea es hacer una especie de síntesis de lo desarrollado en los cuatro temas precedentes. Articulándose en torno a la secuencia de dos motivos distintos, la pieza es sostenida robustamente por los instrumentistas, siendo así que se añaden algunos elementos cósmicos a los ricos ornamentos y orquestaciones de los teclados mientras la dupla rítmica juega con un vigor dosificado en sus variaciones a la hora de armar sus polivalentes grooves. En relación con este factor, lo que suena aquí nos recuerda un poco al espíritu de los dos primeros discos de ICONOCLASTA, siempre a través de un filtro Yessiano. Vaya una mención especial al fabuloso solo de guitarra que se erige en el centro de la sección final, muy a lo Steve Howe-con-Jeff Beck. Las excursiones ágilmente solemnes que signan al epílogo de esta magna pieza tienen algunos acentos cósmicos, a la vez que preservan las vibraciones líricas que ya hemos percibido en los pasajes más calmados del repertorio precedente. Un excelso final para el tema homónimo y para la estructura general del disco en sí. Aunque “La eternidad de lo efímero” encarnó solo un momento efímero dentro de la tradición del rock progresivo mexicano, todavía pudo hacerse presente en la era digital mediante el sello italiano Mellow Records, el cual produjo su edición en CD en el año 1994. En conclusión, PRAXIS es una banda que merece ser recordada con admiración y gratitud, y como tal, estar presente en cualquier buena colección de música progresiva.



Muestras de “La eternidad de lo efímero”.-
Al filo del abismo: https://www.youtube.com/watch?v=O9x5M6o1P98
No sé quién soy desde que sé quién eres: https://mellowlabelproductions.bandcamp.com/track/no-se-qui-n-soy-desde-que-se-qui-n-eres
La eternidad de lo efímero: https://www.youtube.com/watch?v=fmu-g-Rat18

viernes, 24 de abril de 2020

DAVID CROSS y PETER BANKS: del año 2010 al año 2020

David Cross & Peter Banks -Crossover

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar esta “vieja novedad” que es “Crossover”, un disco a dúo de DAVID CROSS y PETER BANKS, uno de esos muchos momentos en la historia del rock en que habitantes de los mundos de KING CRIMSON y de YES se encontraron viajando juntos en una travesía de sonidos rockeros experimentales y de gran carácter. En este caso, el encuentro entre estos dos genios se dio como resultado de la presencia de la DAVID CROSS BAND y HARMONY IN DIVERSITY en carteles compartidos en el underground londinense del año 2010. Todo lo que escuchamos de guitarra y violín en el repertorio contenido en “Crossover” fue registrado durante la tarde del 10 de agosto de ese año 2010 (a menos de tres años de la partida de BANKS) improvisaciones concordadas solamente por los dos maestros mencionados. Por ese entonces, HARMONY IN DIVERSITY era historia, pero en BANKS y CROSS quedaba pendiente la idea de crear rock experimental con espíritu futurista y prog-psicodélico bajo un contexto de improvisación creativa. Así pues, a lo largo de varias sesiones de grabación dirigidas y masterizadas por Tony Lowe y el propio CROSS a lo largo de los años 2018 y 2019, se añadió una nutrida serie de aportes performativos de parte de varios grandes nombres del rock progresivo, el rock duro y el art-rock de diferentes generaciones: el baterista-percusionista Pat Mastelotto, los teclistas Oliver Wakeman, Geoff Downes y Tony Kaye, el bajista bajistas Billy Sherwood, los bateristas Jay Schellen y Jeremy Stacey, y el experto en instrumentos orientales Randy Raine-Reusch. Andy Jackson aportó efectos de sonido en un tema y el propio Tony Lowe añadió partes adicionales de bajo y teclados en un par de temas. Mastelotto ya es un viejo conocido de CROSS (habiendo sido éste acompañante de los STICK MEN en más de una gira) mientras que la nota más entrañable de esta producción la pone esta especie de reencuentro del guitarrista y el teclista originales de YES (aunque, valgan verdades, por lo hecho en sus respectivas trayectorias post-YES, BANKS resultó tener una personalidad más poderosa que Kaye, pero bueno, ése es otro tema). Cuando todavía vivía, BANKS mostró muy especial interés en publicar material con CROSS, e incluso tal vez realizar otra sesión, pero en ese tiempo, el buen CROSS no se daba abasto para ello. Como ya sabemos, BANKS partió al más allá en marzo de 2013. Volviendo a este disco, el pasado 17 de enero fue la fecha de su lanzamiento al público, por vía del sello Noisy Records: tenemos en nuestras manos un disco que data del año 2010 en cuanto a su gestación, y también del año 2020 en cuanto a su acabado final. Ya es hora de detenerse en los detalles de “Crossover”.

David Cross & Peter Banks - Crossover

Durando poco menos de 9 ¼ minutos, ‘Rock To A Hard Place’ da inicio a las cosas con una actitud entusiasta y extrovertida. Al comienzo, su esquema sigue un estándar rocanrolero arropado bajo un preciosista manto de tonalidades prog-sinfónicas. Más adelante, se instaura momentos en los que el groove central se aplaca, y su función es muy importante a la hora de abrir espacios para el armado de interesantes matices cósmicos dentro de la dinámica de la pieza. Así las cosas, la atmósfera central transita hacia algo más denso, pero de todas maneras, opera un lirismo bien pertrechado mientras el jam sigue avanzando con un predominio de los parajes más constreñidos. Alrededor de la frontera del sexto minuto y medio, el swing rocanrolero regresa por un instante, pero es solo un momento de jovialidad antes de volver al recurso de ágil densidad. ‘Upshift’, por su parte, se centra en una atmósfera más otoñal y ceremoniosa, bien apoyada sobre un groove de tenor jazz-rockero, y como el compás está a medio tiempo, el bloque instrumental general se siente muy señorial, además de contar con campos de acción para explorar recovecos armónicos y solos impulsados por una aureola relajada. A medida que avanza el desarrollo temático, nos damos cuenta de que la nostalgia es el factor crucial en su ambientación general. Estas dos primeras piezas del disco son las más extensas del mismo: duran poco menos de 9 ¼ minutos y poco más de 8 ¼ minutos, respectivamente, y ya capturan la atención del oyente empático. El tercer tema del álbum se titula ‘The Smile Frequency’ y su misión consiste en exhibir un ejercicio de preciosistas sonoridades etéreas donde conviven las reglas de juego del prog psicodélico, la fusión contemporánea y la faceta más serena del jazz-rock. El violín asume un rol especialmente protagónico aquí, sobresaliendo siempre a través de las capas armónicas gestadas por los teclados y los ingeniosos quiebres rítmicos. Es bastante climática esta ilación de los tres primeros temas del álbum. ‘The Work Within’ es un tema de carácter free form donde se acentúa lo atmosférico, algo que resulta idóneo a la hora de articular su maraña volátil y abstracta. Las cadencias jazzeras de la sobria guitarra de BANKS y las florituras clasicistas de CROSS crean un diálogo muy productivo.

Ocupando conjuntamente un espacio de casi 10 ¼ minutos, la dupla de ‘Missing Time’ y ‘Plasma Drive’ tiene la función de seguir explorando matices, atmósferas y esquemas melódicos para el dúo y sus acompañantes a posteriori. En el caso de ‘Missing Time’, tenemos un nuevo ejercicio de modalidades free form, pero esta vez con menos misterio y más placidez que en ‘The Work Within’. En todo caso, dada la situación en la que la guitarra y el violín deciden sustentar un hermanamiento más estrecho a la hora de proyectar sus respectivos vuelos, lo que termina montándose aquí es un estudio de sonoridades psicodélicas con un talante crepuscular. Mientras tanto, ‘Plasma Drive’ se adentra bien a fondo en las cavernas de la espiritualidad introspectiva. El lirismo reinantese siente más delicado mientras el esquema rítmico opera con un refinamiento cristalino. Recién a mitad de camino instaura la dupla de batería y bajo su posicionamiento dentro del bloque sonoro general, y es a partir de entonces que el desarrollo temático acoge una notoria dosis de luminosidad, aunque sin dejar del todo el ámbito de lo introvertido. Para el pasaje epilogar, el ambiente vuelve a lo cavernoso pero con los ecos de la energía expresionista que fue tan dominante durante la segunda mitad de la pieza. Un tema muy destacado dentro del disco, claro que sí. ‘Laughing Strange’ resuena al principio como una hermana más tímida de la precedente en la mayor parte del tiempo, pero a poco de pasada la frontera del segundo minuto, entra a tallar un interludio dinámicamente inquietante, siendo así que su estilizada vitalidad obliga al groove original a regresar con un vigor nuevo. Es en este momento que nos topamos con el que nos parece el solo de guitarra más notable del disco... ¡Y nos da pena que no sea más largo! Un muy llamativo ejercicio de dinámicas jazz-progresivas, otro cénit del álbum. El tema homónimo del disco es el encargado de cerrarlo: su esquema de trabajo es flotante y etéreo, un nuevo y final ejercicio de free form que ostenta un talante elegíaco. Mientras la guitarra se concentra mayormente en la expansión de efectos cósmicos, el violín se despacha en un desahogo fluvial de retazos líricos donde late una tensión parcialmente controlada. Un muy buen fin para el álbum.

Todo esto fue “Crossover”, un legado decisivo de (en ese tiempo) dos leyendas vivientes del rock progresivo y experimental: DAVID CROSS y PETER BANKS, indagando en nuevas vías de expresión para un rock sin límites, crearon un tesoro progresivo genuinamente modernista que debería formar parte de cualquier colección mínimamente decente dedicada a este género. Nuestras más apasionadas palabras de agradecimiento para con ellos por haber gestado esta serie de composiciones en un momento de inspirada compenetración de mentes musicales. 



Muestras de “Crossover”.-

jueves, 16 de abril de 2020

DREAM THEATER: un tiempo nuevo y una fuerza recobrada

Dream Theater - Distance over Time


HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El gran acontecimiento de hoy es el comentario sobre el más reciente disco de la veterana banda estadounidense DREAM THEATER, campeona histórica y aún vigente fuerza de la escena prog-metalera a nivel mundial. Nos estamos refiriendo a “Distance Over Time”, su nuevo disco que fue publicado el 22 de febrero del año 2019 por el sello Inside Out Music: el disco en cuestión fue producido por John Petrucci. El quinteto preserva férreamente la alineación de Petrucci a las guitarras, James LaBrie al canto, John Myung a los bajos, Jordan Rudess a lo teclados, y Mike Mangini a la batería y las percusiones. El lugar de grabación para las canciones contenidas en “Distance Over Time” fue una cabaña en la campiña de Monticello, Nueva York, usándola entre los meses de junio y setiembre de año 2018. La idea de abocarse a la gestación de un nuevo disco tras experimentar con lo teatral y las narrativas ambiciosas con la ópera-rock “The Astonishing” tenía que ser seguida por una estrategia de labores creativas diferentes, y la decisión grupal fue la de recluirse en un local rural para crear la nueva música en un ambiente de aislamiento relajado con muchas vías de comunicación entre los cinco integrantes, concentrándose en lo rockero mientras se redescubría la mentalidad progresiva que signó varios de los momentos máximos e inolvidables de la larga carrera de DREAM THEATER.* El disco ha tenido una muy buena recepción en las redes donde no solo escriben reseñadores sino también fans en las buenas y las malas. En este mismo blog, nosotros acogimos de buen grado al álbum doble “The Astonishing”, pero es honesto reconocer que era una obra que podía también saturar porque en algunas partes caía presa de sus propias ambiciones teatrales; en contraste, “Distance Over Time” contiene un repertorio donde todo fluye naturalmente sin saturarse en sus secciones más filudas ni perderse en sus secciones más suaves. La portada, evocativa del monólogo de Hamlet sobre la vanidad de la vida con el cráneo de Yorick, fue hecha por el constante colaborador de la banda Hugh Syme: el cariz robótico de la mano sugiere una variante en la meditación shakespeariana en el sentido de que ahora la cuestión es cómo impedir que la esencia del ser humano se convierta en algo vano en medio de la creciente industrialización de nuestro mundo actual. Bueno, vayamos a los detalles de los temas incluidos en este álbum: 9 en su edición oficial, con un bonus track en la edición especial.

Dream Theater

Durando casi 6 ¼ minutos, ‘Untethered Angel’ abre el disco exhibiendo una garra atractiva con una correcta ingeniería metalera y con un uso controlado de los aspavientos progresivos durante el transcurso de su desarrollo temático. Tras una calmada introducción de escalas de guitarra emerge toda la metralla sistemática del ensamble. Es evidente que su gancho rockero directo la convirtió en la canción elegida como primer single promocional del álbum, exhibiendo su garra sobre una ingeniería rítmica razonablemente sofisticada y que no se siente apabullante. Luego sigue ‘Paralyzed’, pieza diseñada para encuadrar el punche metalero más directo de la banda, saca buen provecho del medio tiempo instalado por Mangini para ostentar un aire de solemnidad mientras se afianza el motif central. Cuando llega el turno de ‘Fall Into The Light’, el grupo nos empieza a revelar las dimensiones más fastuosas de este repertorio: le saca buen provecho a su espacio de 7 minutos y pico, y además, cuenta con letra de Myung. La primera estrofa es simplemente genial: “Written on the water, memories dissipate. / Eyes begin to open, darkness drifts away. / Time and space like roses, whose petals drop and fade / And fall into the light as it dreams of yesterday.” Deteniéndonos en lo estrictamente musical, notamos de inmediato que hay una conexión esencial con los modelos de “Images And Words”, de “Octavarium” y de “A Dramatic Turn Of Events” tanto en la estilización fulgurosa de los diálogos entre los instrumentos como en el patente predominio de un talante sinfónico, algo que pasa a su mayor nivel de notoriedad en la irrupción de un hermoso interludio solemne sobre la barrera de los tres minutos y cuarto. A partir de aquí, se crea un aura majestuosa con una bien calculada prestancia que ulteriormente habrá de proyectar un retorno postrero al motif inicial con una dosis extra de señorío, incluyendo uno de los mejores solos de sintetizador del disco. ¡Un cénit incuestionable del álbum! ‘Barstool Warrior’ sigue en parte la senda de fastuosidad sinfónica dentro del paradigma prog-metalero, algo muy ostentoso y cautivador desde el mismo punto de partida, un genial prólogo instrumental. La letra, centrada en la calamidad vivencial de un alcohólico por causa del ambiente de fatal extrañamiento que crea en torno a sus seres más allegados. El índice melódico de la canción se hace eco de este mensaje mientras va avanzando por un creciente dramatismo, algo propio de las semibaladas.

Dream Theater

El quinto tema del álbum se titula ‘Room 137’ y su esquema global instaura un groove un poco más cañero que el de la canción precedente, aunque como ha sucedido con las dos primeras canciones del álbum, sin recurrir a un tempo furioso. Algunos recursos electrónicos del teclado y en el tratamiento de la voz nos hace recordar un poco a los últimos discos de DREAM THEATER con Portnoy, pero aquí la suntuosidad potencial es llevada por derroteros bien controlados. Como dato curioso, la letra de esta canción fue hecha por Mangini. ‘S2N’ – otra canción con letra de Myung – sí hace empleo de pasajes sonoros aparatosos en ciertos momentos estratégicos, y de hecho, exhibe una espiritualidad más extrovertida y aguerrida que cualquiera de las tres canciones precedentes. El vitalismo sofisticado de su compleja ingeniería rítmica y los impetuosos barroquismos empleados por Rudess y Petrucci hacen que los momentos más rudos no apelen a la crudeza pura y dura. Citamos el párrafo final: “Signal to noise defines the reason. / The world keeps turning as we latch on the wheel. / Our wounds begin to heal. / The chatter disappears and the message is revealed.” El solo de guitarra que se impone antes del último estribillo destila una furia erudita que nos remite a un híbrido de STEVE VAI y JOE SATRIANI, mientras que el solo de sintetizador del final nos muestra a un Rudess en un nuevo estado de inspiración hiperbórea. Las dos siguientes canciones, tituladas respectivamente ‘At Wit’s End’ y ‘Out Of Reach’, tienen letra de LaBrie, y la primera de estas dura poco más de 9 ¼ minutos, convirtiéndose en el tema más extenso del álbum. ‘At Wit’s End’, cuya letra está inspirada en el perpetuo drama interior que sufren las mujeres víctimas de abuso sexual y que afecta a todos los aspectos de su vida adulta, exhibe una de las erupciones metaleras más arrolladoras de todo el disco durante sus secciones más aguerridas. La letra es eficazmente conmovedora y citamos aquí la segunda mudanza: “You feel I’m asking too much of you but can’t let go. / Fear breeds the hate and your apathy, empty and hollow. / You lost your face, there’s no getting through. / Why shut me out? / Frantic, disturbed, filled with misery, can’t figure it out.” A mitad de camino, todo se calma para sembrar el camino para un interludio introspectivo, el cual sirve para que LaBrie le dé a su canto un giro vulnerable tras la asertividad agónica que antes fue dominante. De esta forma, la segunda mitad de la canción se va asentando a paso firme en base a los cimientos armónicos del piano y los inquietos solos de guitarra, en camino hacia su emotivo fade-out. Otro cénit del disco.
                                                                                                                John Petrucci 

En cuanto a ‘’Out Of Reach’, tenemos aquí una estupenda balada donde los teclados ocupan el rol central dentro de la primera instancia de la amalgama instrumental. Una vez que entra en acción el bloque total de los instrumentistas, la canción adquiere un señorío incrementado pero sin retorcer ni sobrepasar a la tragedia ínsita de la letra, el relato de un alma a punto de perderse en el vacío pero que aún puede aferrarse a las fuerzas que le quedan para salir de su amenazante abismo. ‘Pale Blue Dot’, que ocupa un generoso espacio de más de 8 ¼ minutos, cierra el repertorio oficial de “Distance Over Time” con una pomposidad absorbente y vitalista que sigue la senda iniciada por ‘Fall Into The Light’ para llevarla hacia una dimensión más opulenta y laberíntica. Por momentos, nos recuerda a las secciones más complejas de esa inolvidable suite ‘Octavarium’, y como un todo, nos remite a aires de familia con los momentos más esplendorosos de sus discos de 1992 y 1999 (¿Necesitamos decir sus títulos?). El final de la letra a cargo de Petrucci contiene este clamor humanista: “God creators, dream destroyers, / Knowledge seekers and bold explorers, / Hopeful children, mothers and fathers, / Out of this place we call our home. / Adrift in space, we’re on our own, / But who’s out there to save us from ourselves?” Diseñada para ser un punto culminante del disco, cumple con su cometido exitosamente, pero todavía queda el bonus track, que se titula ‘Viper King’ y tiene letra de LaBrie. Su manera de combinar un swing llamativo y la pesadez del metal con un aura de distinción nos remite a una encrucijada entre RAINBOW, los DEEP PURPLE de los 80s e inicios de los 90s y el proyecto de LaBrie MULLMUZZLER. A pesar de que los dos primeros temas de este álbum nos agradan bastante, nos parece que muy bien pudo reemplazar a cualquiera de ellos, e incluso erigirse como single promocional; exuda un gancho monumental a través de sus cuatro minutos clavados de duración. En fin, no nos queda sino hacer un balance final bastante positivo sobre este disco nuevo de DREAM THEATER, un trabajo que nos demuestra que los integrantes no nos estaban engañando (ni engañándose a sí mismos) cuando decían que el enfoque musical y compositivo para “Distance Over Time” era el de un retorno al núcleo esencial de su aún vigente legado. Aquí tenemos un estupendo muestrario del oficio y la pericia que tiene el quinteto a la hora de crear un prog-metal ampuloso, meticulosamente melódico y con un elegante uso de la vivaz fuerza rockera propia del género: una fuerza recobrada para su esencia vital. Aquí se ha seguido fielmente la huella de “A Dramatic Turn Of Events” pero con una mayor dosis de frescura, aquí se ha perseverado en la fastuosidad melódica de la ópera-rock “The Astonishing” pero sin caer en los excesos de la misma. Un disco muy bueno que por varias razones puede ser considerado como el mejor que han hecho desde “Octavarium” en una final de fotografía con el antes mencionado “A Dramatic Turn Of Events”.


Muestras de “Distance Over Time”.-

* Hay expresiones directas sobre esto en esta entrevista a James LaBrie [https://www.youtube.com/watch?v=X_R1Idf0n-U] y esta otra a Jordan Rudess [https://www.blabbermouth.net/news/dream-theaters-jordan-rudess-on-distance-over-time-this-album-is-a-bit-of-a-return-to-roots-and-getting-back-to-basics/]. La entrevista a LaBrie también indica el concepto de la imagen de la portada del álbum.