sábado, 26 de septiembre de 2020

Segunda pócima elaborada por los DAI KAHT con agua del manantial del Zeuhl contemporáneo

 Dai Kaht - Dai Kaht II

HOLA, AMIGOS DE CERCA DE LA ORILLA, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el segundo disco del grupo finlandés DAI KAHT, el cual responde al lacónico título de “Dai Kaht II”, publicado en el primer tercio del pasado mes de marzo en una doble producción, tanto de forma independiente por los propios DAI KAHT, como por el sello francés Soleil Zeuhl. La alineación de este grupo cultor de una modalidad enérgica y colorida de progresivo Zeuhl consta de Alemaahr Kempah [primera voz, bajo, percusiones, guitarras adicionales, teclados, batería y efectos de sonido], Willargh Shirow [primera guitarra, voz adicional y efectos de sonido], Kaszpar Gorkeulhzennh [teclados y efectos de sonido] y Ozamö Sharif [batería, percusión y voz adicional]. Para la grabación de su segundo álbum, el cuarteto contó con la colaboración adicional de Zwerie Stöbah a la guitarra rítmica y la voz adicional, además de una coral conformada por Nina Suokko, Ella Kärnä, Samuli Aihos, Henna Naukkarinen y Mari Pääkkönen. Todo el material de este disco – y de toda la discografía del grupo está compuesta por el bajista y fundador Atte Kemppainen (verdadero nombre de Alemaahr Kempah), y las letras emplean un lenguaje ficticio llamado Kolöniel... que es básicamente un Kobaïano finlandés. Ya que estamos con los nombres verdaderos, completamos la información con los nombres reales respectivos del guitarrista solista, el teclista y el baterista: Ville Sirviö, Roope Pelkonen y Osmo Saarinen. “Dai Kaht II” fue grabado en el Taajuusvarjostin Studio en el año in 2018, mientras que los arreglos corales fueron registrados en el estudio Kulttuuriosuuskunta G-Voima, en el mismo año 2018. Parece que el grupo se tomó su tiempo para la temporada de posproducción de este disco, el cual, adelantamos, es uno de los más interesantes dentro de la línea progresiva experimental de nuestros días. Parece lejano ese año 2013 cuando Kemppainen fundó el grupo y tuvo suerte al encontrar con relativa rapidez a los socios y amigos adecuados para emprender la aventura de hacer un nuevo Zeuhl con una refrescante garra rockera. Para el tiempo de su álbum homónimo del año 2017, el grupo tenía dos guitarristas, mientras que ahora el cuarteto se ha remodelado ligeramente con el ingreso de Roope Pelkonen (o Kaszpar Gorkeulhzennh, si prefieren llamarle así) a los teclados. El hecho de que el líder de la banda también asuma responsabilidades a los teclados y las guitarras adicionales es un síntoma nada confuso de que el ensamble de DAI KAHT apuntaba a un incremento explícito de la suntuosidad para el desarrollo de su peculiar enfoque estilístico. Adelantamos que esta idea ha rendido frutos magníficos, pero mejor vayamos a los detalles del repertorio de “Dai Kaht II” de una vez. 

Dai Kaht

El álbum empieza con ‘Hanšhin’, una pieza que exuda jovialidad y extroversión con una generosa dosis de timbres melódicos bien definidos sobre un groove ágil y llamativo. Es en la suntuosidad extravagante de los cánticos donde residen los acentos experimentales de esta composición, pero, en lo principal, esta canción de apertura parece una gentil mezcla de sinfonismo a lo YES-con-WALLENSTEIN con dosis extra de garra rockera de tenor psicodélico en los guitarreos más unas interesantes irrupciones de intervenciones vocales que buscan instaurar ciertas vibraciones tormentosas. Luego sigue ‘Dai Korönenn’, una pieza que dura casi 8 minutos y que ya instaura el primer momento culminante del repertorio. Aquí se da una muy interesante amalgama de jazz-rock y Zeuhl contemporáneo (al modo de un híbrido entre KOENJI HYAKKEI y ZWOYLD) dentro de un bloque sonoro meticulosamente potente. Los empujes individualizados de la guitarra, el bajo y la batería gestan una proyección musical aguerrida y contundente a lo largo de una arquitectura rítmica compleja, versátil y rigurosa. Los teclados cumplen alternadamente con las funciones de complementar los riffs básicos de guitarra en varios pasajes estratégicos y añadir ornamentos en ciertos parajes en los que el nervio vitalista del ensamble baja un poco su densidad. El talante lúdicamente marcial con el que se marca las pulsaciones neuróticas de la instancia final de la pieza halla un oportuno final abrupto. El rol de ‘Helvet Sttröi II’ consiste en cosechar la siembra de juguetonas tormentas avant-progresivas de la pieza precedente y llevarla hacia un nivel más incendiario de florecimiento surrealista. Las partes vocales son más aparatosas, algunas secciones instrumentales coquetean abiertamente con el punk jazz, y el vitalismo reinante se empapa de un delirio sistemático al modo de una cruza entre RUINS, NI y los ETRON FOU LELOUBLAN de los tres últimos discos. La hoguera sonora del grupo ha visto aquí el auge de algunas de sus llamas más inquietantes en un espacio de cuatro minutos y medio. ‘Willargh’ asume una actitud más solemne y eso se nota mucho desde las parcas y parsimoniosas notas iniciales de guitarra sobre las que se sostiene el preludio. Así las cosas, las amalgamas ocasionales de instrumentos y corales nos remite a una mayestática encrucijada entre MAGMA y AMON DÜÜL II, mientras que el desarrollo temático sobre el que se centra la mayor parte de la segunda mitad se asienta cómodamente bajo las coordenadas híbridas del jazz-rock y el avant-prog. Respecto a esto último, es como si se hubiese retomado algo de la esencia nuclear de la pieza que abrió el álbum y se le hubiese añadido más musculatura. 

Llegamos al ecuador del disco con el arribo de ‘Zöbehr-Daï’, el segundo tema más largo del disco con su duración de casi 11 ¾ minutos, y de paso, también otro cénit fundamental del mismo. Ya desde el punto de arranque, con esa parodia circense de masivo mitin político, el grupo elabora un viaje musical signado por una mezcla de intrépida garra y arrebatada furia, pero el esquema estructural de la pieza consiste en una osada alternancia de pasajes arrolladoramente intensos y otros de cariz más calmado. En estos últimos se da una prioridad a cadencias jazzeras de talante relativamente etéreo, introspectivos de cierta manera; por su parte, aquéllos se reparten entre parajes cerebralmente diseñados para gestar enclaves de señorial tensión (al modo de una remodelación Crimsoniana del paradigma Zeuhl) y otros que se explayan en exaltaciones vibrantes que exploran un encuadre vanguardista de la psicodelia pesada. Definitivamente, hay una inmensa genialidad en la manera en que el grupo logró articular una coherente versatilidad dentro del dinamismo polivalente que se diseñó para la ocasión. ‘Wehr Mahrü’ realiza su esquema temático siguiendo, en su mayor parte, la senda de las proyecciones más huracanadas de ‘Zöbehr-Daï’, aunque también incluye un interludio un tanto cósmico a fin de manejar con soltura al maelstrom sonoro que se erige como centro logístico de las interacciones entre los instrumentos actuantes. En general, este tema nos recuerda a los POIL de los primeros álbumes. Dicho sea de paso, aquí hallamos el solo de teclado más impresionante del álbum. El penúltimo tema de “Dai Kaht II” es el más extenso del mismo, ocupando un espacio de 12 ¾ minutos. Su estrategia compositiva es básicamente la misma que la utilizada en la otra pieza épica del álbum, aunque aquí se nota una prioridad especial en el espacio otorgado a las secciones extrovertidas y enérgicas. En cuanto a su distintivo particular, observamos que en este tema hay algunos elementos bastante notables de Latin-fusion y rock sinfónico en los pasajes más definidamente melódicos de este tema, pero, claro está, la extravagancia majestuosa y saltarina del avant-prog es quien lleva las riendas del esquema de trabajo. En todo caso, se nota en cada tramo individual de este tema que se ha dado una sesuda labor compositiva dentro de un engranaje meticulosamente ensamblado. En cierto sentido, esta pieza funciona como síntesis de los temas primero, segundo y cuarto del álbum. Sería un gran final para el álbum si es que el grupo no hubiese decidido cerrarlo con un octavo tema, el magnífico ‘Hertz Kömatt’. 

‘Hertz Kömatt’ instaura una variante parcialmente aligerada de la expresividad rimbombante que ha prevalecido majestuosamente a lo largo del disco. El motif central, guiado por la guitarra, nos recuerda al ZAPPA de la etapa 76-79 a través de un cálido filtro del hard rock clásico, mientras que los arreglos vocales alternan referencias a TALKING HEADS y a ETRON FOU LELOUBLAN. Nos toma por sorpresa esta clausura del álbum, pero es bienvenida: la interpretamos como un ejercicio de placidez para despedir la espiral de festivales surrealistas que, con diversas dosis de tensión, densidad y jovialidad, se había articulado con los siete temas precedentes. Todo esto fue lo que se nos brindó a lo largo y ancho de “Dai Kaht II”, uno de los discos más notables dentro de la producción avant-progresiva mundial en lo que va del presente año 2020 (y ya estamos a punto de entrar en su último trimestre). El personal de DAI KAHT se ha lucido a lo grande, demostrando que bajo su mando, las aguas del manantial del Zeuhl contemporáneo todavía son capaces de regar cosechas de música de gran alcurnia dentro de las áreas más experimentales del rock progresivo.



Muestras de “Dai Kaht II”.-

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